Omar Bravo fue uno de mis ídolos más grandes de infancia.
Lo admiraba por su entrega, por su forma de presionar, por esa intensidad que parecía no acabarse nunca. No era solo un jugador, era una actitud. Copié sus gestos, sus rutinas, hasta su manera de mirar el campo. Era un reflejo de lo que uno aspiraba a ser: constante, disciplinado, con carácter.
Por eso lo de ahora duele distinto.
No es solo una decepción, es una herida en la memoria.
Porque uno crece creyendo que los ídolos representan algo más grande que ellos mismos. Que simbolizan valores, esfuerzo, mérito… y un día descubres que también son humanos, y a veces, humanos de los peores.
No siento odio, ni deseo de verlo destruido.
Pero sí una tristeza profunda. Porque cuando alguien que admiraste cae tan bajo, no solo se cae él: se desmorona una parte de tu historia, esa que te hacía creer que ser bueno y disciplinado alcanzaba para mantenerse limpio.
Con los años entiendes que ningún ídolo es tan perfecto como lo pintabas, ni tan intocable como quisieras.
Y que la verdadera madurez no llega cuando dejas de admirar… sino cuando aprendes a mirar a tus ídolos con compasión y decepción al mismo tiempo.
Jajajaja... Éste es uno de mis videos favoritos del internet dot com. 😂
Pinche gritote que hasta hizo morir de risa a las morras de atrás.
Nunca dejen morir a los amigos que les mama el pûtø exceso. 🤣
Este juego se llama “TOP BIN” y es furor en Inglaterra.
Se juntan grupos de hinchas de distintos clubes y compiten por meter la pelota en el ÁNGULO.
Sí, real. Hipnótico. 🏴�
Así fue como el director de seguridad de Texcaltitlán, Edo Méx, se quitó la vida al ser detenido y notificado.
Primero te detienen, luego te quitan el arma.
MÉXICO MÁGICO DEL BIENESTAR