Lo bueno de ser como soy es que no le pido nada a nadie. No soy una amistad interesada. Tengas o no tengas, seas quien seas, para mí todos valen lo mismo. Mi cariño, mi lealtad y mi respeto se construyen a partir de las acciones, la lealtad y la reciprocidad que recibo.
Aprendí a irme cuando me dedicaban los tiempos muertos, cuando me exigían lo que no me daban o cuando me escondían de los demás. Estaré solo, pero en un lugar más bonito.