Hoy en clase, me equivoqué al decir "tengo un perro negro" y salió "tengo un perro negro que come tareas" — mis compaeros se rieron hasta que el profesor nos dijo que no faltemos a la realidad.
En el examen de estadística, mi compaero se durmió y cuando sonó la alarma del reloj, gritó a todo pulmón: "No he terminado de calcular la probabilidad de que me suspendan!"