La negociación salarial es como las siete y media: si te pasas, pierdes competitividad y destruyes empleo; si te quedas corto, los trabajadores pierden capacidad de consumo.
El equilibrio es fundamental para proteger nuestra industria.
El PIB español es un 12% mayor que en 2019. El PIB por ocupado, el mismo.
Sánchez llega al 29N presumiendo de economía, con el salario neto real un 4% por debajo de 2018 y la presión fiscal en récord, el 38,1% del PIB.
Un vídeo del legado económico de Pedro Sánchez.
La deuda pública es como el colesterol: erosiona las arterias de la economía y aumenta el riesgo de infarto.
España ya sufrió dos crisis de deuda en 2010 y 2012. Ahora los tipos de interés son mucho más altos y debemos prepararnos.
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Increíble de ver a los “expertos” en solventar la emergencia de vivienda que vive España! En cada televisión! @telediario_tve@A3Noticias@tele5_noticias@noticias_cuatro La realidad es que tenemos a políticos que intentan crear decretos y soluciones cuando no tienen la preparación ni el conocimiento para idear una solución real al problema que vivimos.
España no tiene un problema de falta de decretos. Tiene un problema de falta de viviendas.
Y mientras el Gobierno siga confundiendo anunciar medidas con resolver problemas, seguiremos pagando las consecuencias de su inacción.
Subvencionar la demanda sin aumentar la oferta presiona los precios. Regular cada vez más un mercado sin construir vivienda nueva no elimina la escasez: la administra. Castigar fiscalmente una modalidad de alquiler puede cambiar incentivos, pero tampoco pone un solo ladrillo.
El Gobierno puede aprobar todas las medidas que quiera y venderlas como grandes soluciones. Puede encadenar decretos, anuncios y campañas de propaganda. Pero hay una pregunta que desmonta cualquier discurso:
¿Cuántas viviendas nuevas crea todo esto?
Porque la vivienda no se abarata repartiendo la escasez. Se abarata acabando con ella.
España necesita construir. Mucho.
Más suelo disponible. Licencias en meses, no en años. Más densidad donde sea posible. Seguridad jurídica. Muchísima más vivienda pública y también privada.
Pero el Gobierno no está haciendo lo necesario. Prefiere intervenir sobre las pocas viviendas que existen antes que crear las condiciones para que haya muchas más. Prefiere presentar parches como soluciones y cargar sobre propietarios, promotores y ciudadanos el coste de su fracaso.
Lo demás puede servir para redistribuir, proteger a determinados colectivos o cambiar incentivos. Pero no confundamos eso con solucionar el problema de fondo.
No se arregla una falta de vivienda repartiendo mejor las pocas casas que existen. Se arregla haciendo que existan muchas más.
Menos propaganda. Menos parches. Menos obsesión por intervenir sobre el mismo piso.
Más oferta. Más construcción. Más casas.
Dividir, crispar, insultar y mentir.
A esto se reduce la acción de gobierno.
Y al servicio de la división, la crispación, el insulto y la mentira ponen todas las instituciones e instrumentos del Estado.
Incluido el BOE.
Algún día costará creer que todo esto haya pasado realmente.
El problema de la vivienda no es Maricarmen. Mañana seguirán faltando hogares en España.
Dentro de unos días, tristemente, dejaremos de hablar de Maricarmen, y lo peor: seguiremos sin afrontar el problema real... Un déficit de 750.000 viviendas.
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En 2025 se crearon en España 239.000 hogares y sólo se finalizaron 11.000 viviendas de protección pública. Apenas 3.000 fueron de alquiler.
Es difícil entender la crisis de vivienda sin empezar por estos datos.
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El caso de Maricarmen es muy emotivo y espero que encuentre una solución. Pero es poco representativo de nuestra crisis de vivienda.
En 2025 sólo se finalizaron 11.000 viviendas de protección pública. Apenas 3.000 fueron de alquiler. Es difícil entender la crisis sin estos datos