Bueno, ahora que el Chiqui Mafia use un poco de los 42 palos rúcula que se bolsiqueó para llevar hinchas de verdad al partido con Inglaterra, así la tribuna no está llena de boludos que se filman gritando los goles. Necesitamos gente con el secundario incompleto.
Messi y la selección campeona del mundo estuvieron 5 horas arriba de un colectivo, paseando la copa junto al pueblo. Un festejo único con un calor insoportable. Ahhh, pero como no fue al balcón de la Rosada con el fajador coje putas, entonces son anti pueblo. Háganse ortear.
La decepción tiene un poder que casi nadie admite: facilita el desapego como nada más. Duele al principio, quema, hace que te cuestiones todo… pero justo ahí, en medio del dolor, algo se rompe y se suelta al mismo tiempo. Cuando ves claro que la otra persona no te valora como mereces, que las promesas eran aire, que el esfuerzo era solo tuyo… el corazón se cansa de rogar y empieza a protegerse solo. No es que dejes de querer de golpe; es que dejas de necesitar. La decepción no te quita el amor… te quita la ilusión de que valía la pena aferrarte. Y cuando eso pasa, el camino se aclara: ya no luchas por alguien que no lucha por ti. Simplemente te vas liberando, paso a paso, hasta que un día miras atrás y te das cuenta de que ya no duele tanto… porque ya no importa tanto. Gracias a esa decepción, hoy eliges paz antes que migajas.
Te vas curando de domingo en domingo, solita, cuando no haces otra cosa más que estar contigo, con tu familia, escuchando tus canciones favoritas, aguantando a que el caos pase, porque, aunque a veces no lo parezca y tengas días en donde sientas que no lo lograrás, tienes que tener claro que tarde o temprano TODO PASA.