Rueda un poco los ojos antes de que se digne a encararle, llevándose la mano a las cintas de su mochila. Morgana asoma la cabeza, como siempre, repuntando:
« ¡Puedes tomar nota de Ren y hacer lo mismo! A fin de cuentas, por mucho que seamos lo que seamos, tenéis que seguir
—Bah, qué coñazo. Ya estudiaré.
Encoge los hombros, girándose ahora para quedar frente a él.
—Nada interesante en realidad, más aburrido que una ostra. Como don listillo estaba estudiando, me aburría.