“You were given the choice between war and dishonour. You chose dishonour, and you will have war. 'Winston Churchill to Neville Chamberlain”
#NoSePodíaSaber
@La_SER D. @VilaSilva ¿Qué pensará nuestro querido Rubén de todo esto? ¿Lo podré leer? Quiero pensar que Pereira no se dejaría enredar en estás cosas.
Qué pena todo esto, con el cariño que le tengo al cuerpo gracias a vd.
Os quiero contar una novedad que he implementado en Contratación Abierta:
El cruzado de datos de contratos públicos con los datos del Boletín Oficial del Registro Mercantil.
Esto significa que los detectores ahora marcan adjudicaciones a empresas con el mismo administrador, con vínculos históricos de cargos, o con el mismo domicilio social.
Mucha gente no lo sabe, pero los europeos tenemos el derecho de desistimiento:
Catorce días para cambiar de opinión y cancelar la compra o contratación de un bien o servicio. Sin dar explicaciones y sin penalización.
Ejemplos:
1️⃣ Compras una app y luego después ves que no te gusta o no la usas. Puedes ejercer tu derecho de desistimiento ante Apple o Google y te devuelven el importe de la compra.
2️⃣ Contratas un producto bancario. En la ventanilla te extienden un contrato de ocho metros de papel en Arial 3. Firmas sin leer, pero al llegar al casa sacas el microscopio y compruebas que lo firmado no coincide con lo explicado verbalmente. Vuelves y cancelas el contrato ejerciendo tu derecho de desistimiento.
Son dos casos que se me han dado a mí. Quizá otros no lo sepan y este pequeño tuit les sea útil, ¡ojalá! 😊
Los museos de la Inquisición y por qué deberían estar prohibidos.
Son un negocio turístico de mal gusto montado sobre una manipulación deliberada de la historia. La pieza de la fotografía que cito pertenece a la tradición visual del antiinquisitorialismo decimonónico abierta por Juan Antonio Llorente en su Histoire critique de l'Inquisition d'Espagne (París, 1817-1818), el antiguo secretario del Santo Oficio convertido a la causa josefina, que fijó el imaginario que veremos repetido en los museos de tortura turísticos europeos (Rothenburg ob der Tauber, San Gimignano, Brujas, Praga, Cesky Krumlov), todos ellos colecciones espurias del XIX y XX.
El catedrático Wolfgang Schild, de la Universidad de Bielefeld, demostró en Die eiserne Jungfrau. Dichtung und Wahrheit que las piezas estrella de esos museos son ensamblajes hechos a partir de fragmentos heterogéneos vendidos como reliquias medievales. La emblemática "doncella de hierro" de Núremberg fue una invención del filólogo Johann Philipp Siebenkees en 1793 mediante un hoax académico que la situaba en 1515. La pera de la angustia, la cuna de Judas y el desgarrador de senos pertenecen al mismo catálogo de inventos modernos.
La Inquisición española real, en sus 350 años de actividad, empleó solo tres procedimientos de tormento regulados con detalle por la legislación: la garrucha (cuerda y polea), el potro (cuerdas en mesa) y la toca (agua sobre paño). El procedimiento exigía la presencia de un escribano que registraba cada palabra, la asistencia médica obligatoria y la prohibición expresa de poner en peligro la vida o causar mutilaciones. Lo establecieron el Manual de inquisidores de Nicolau Eymeric (Aviñón, 1376), las Instrucciones de Tomás de Torquemada (1484) y las Instrucciones de Fernando de Valdés (1561). El propio Eymeric escribió que la tortura era "engañosa e ineficaz" (Quaestiones sunt fallaces et inefficaces). Joseph Pérez, en Crónica de la Inquisición en España (Martínez Roca, 2002), confirma que el Santo Oficio torturaba muchísimo menos que los tribunales civiles del Antiguo Régimen, por una convicción procesal de inutilidad probatoria.
Las cifras lo confirman. El tribunal de Toledo emitió 26 autos de tormento en sus primeros 50 años. En Ciudad Real, de 400 conversos procesados entre 1483 y 1485, solo dos fueron sometidos a tormento. La rueda, la doncella de hierro y la pera no figuran en ningún manual inquisitorial conocido. La rueda como instrumento real fue una pena capital civil del Sacro Imperio, Francia y los Países Bajos hasta el siglo XVIII, aplicada por los tribunales seculares del norte de Europa, ajenos al Santo Oficio español.
En América el dato decisivo es la cédula real de Felipe II de 30 de diciembre de 1571, que excluye a los indígenas del fuero inquisitorial. El Santo Oficio juzgaba a los españoles, criollos, mestizos, mulatos y negros libres, nunca a los indios. Los "neófitos en la fe" indígenas quedaban bajo el Provisorato episcopal, con penas que iban del azote al paseo penitencial. Lo demostró Richard E. Greenleaf en The Mexican Inquisition of the Sixteenth Century y lo confirma Solange Alberro en Inquisición y sociedad en México, 1571-1700.
En cifras totales, la Inquisición española ejecutó entre 3.000 y 5.000 personas en tres siglos y medio. Por brujería, 59. Solo en el Sacro Imperio, los tribunales civiles ejecutaron a entre 25.000 y 50.000 personas en ese periodo.
Estos museos cobran entrada por un atrezzo decimonónico vendido como patrimonio histórico.
Bibliografía recomendada:
– Wolfgang Schild, Die eiserne Jungfrau. Dichtung und Wahrheit, Mittelalterliches Kriminalmuseum, Rothenburg ob der Tauber, 2000.
– Henry Kamen, La Inquisición española. Una revisión histórica, Crítica, Barcelona, 4ª ed. 2013.
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @lugaricano.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa.
Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
"Cinco preguntas basadas en el método socrático para mejorar tu pensamiento:
5-¿Qué haría falta para cambiar tu opinión? Sé específico.
4-Si tu mejor razón para creer eso fuera falsa, ¿seguirías creyéndolo? (Eso se llama una “verificación de la razón real”.)
3-¿Cuál es el argumento más fuerte contra tu posición? Refuérzalo al máximo (haz el steelman).
2-Si sintieras que tu creencia es verdadera pero la evidencia estuviera abrumadoramente en contra, ¿seguirías creyéndolo?
1-Si tu creencia fuera falsa, ¿eso te convertiría en una peor persona?"
Su comentario, amigo Javier, me da pie a explicar lo que llevo desde ayer esquivando porque tenía trabajo. Pero hoy es festivo, tengo un ratito, así que vamos allá. Advertencia, se viene turra para los muy cafeteros.
Primero un apunte, para situar el debate. Un sistema complejo es cualquier conjunto de muchos actores interactuando bajo unas mismas reglas. El comportamiento individual de cada actor no explica el comportamiento del conjunto. El propietario egoísta que decía @anairissimon no es la causa del precio. El precio es el resultado emergente de miles de propietarios, miles de inquilinos, una oferta, una demanda, unas leyes, unos plazos judiciales, una presión migratoria y un régimen fiscal interactuando todos a la vez. El precio nadie lo decide. Emerge del sistema, es el fruto de todos esos millones de interacciones.
Tiene usted razón en que el 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑒𝑡𝑎𝑟𝑖𝑎𝑑𝑜 no va a renunciar al precio de mercado, pero se equivoca al concluir que el mercado rige y punto. Lo que usted llama mercado es exactamente un sistema complejo que produce un precio emergente. Ni más ni menos.
El Mercado no es la causa, es la consecuencia. La causa son las reglas. Y las reglas las escribimos nosotros. No las escribe Dios, ni Adam Smith, ni Karl Marx, ni la naturaleza. Ni "es el mercado, amigo" que diría Rato. Ni la culpa es de Manolo el boomer que compró el piso en pesetas y ahora lo alquila por 1200€ que diría Ana Iris.
Un sistema complejo se puede legislar de dos maneras. La primera es atendiendo a la ideología que cada uno tenga. Decía Raymond Aron que las ideologías son una vulgarización de las ideas. La consigna socialista dice que basta con poner topes al precio, perseguir al propietario y declarar la vivienda derecho. La consigna liberal dice que basta con dejar al mercado hacer y confiar en que la oferta aparecerá sola. Ambas son cómodas, ambas son religiosas, ambas, por idénticos motivos, fracasan. Porque las consignas no gobiernan sistemas complejos.
— ¡La vivienda es un derecho!
— Vale, José María, ya le hemos oído.
La otra forma de legislar un sistema complejo es estudiándolo: identificando stocks, bucles, retrasos, fronteras y puntos de apalancamiento, y diseñando reglas que orienten el resultado emergente hacia donde nos interesa. Le pongo el ejemplo concreto. Imagine que el sistema que queremos rediseñar es el del alquiler residencial en España, vamos a bajar el precio del alquiler en las grandes ciudades. ¿Qué reglas hay que tocar? Vamos con la receta, palanca a palanca.
𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨. Asegurar al propietario que cuando ponga su vivienda en alquiler residencial no le van a ocupar la casa, no se la van a destrozar, no se le van a quedar dentro sin pagar durante dos años y no se va a tener que arruinar pagándole la luz y el agua al moroso. Garantía judicial real, salida ágil ante impago, recuperación rápida de la propiedad. Esto solo, sin tocar nada más, devolvería al mercado de alquiler residencial entre cuatrocientas y setecientas mil viviendas hoy retiradas por puro miedo regulatorio. Medio millón de pisos firmando un papelito. Más oferta de la que cualquier plan público de construcción podría producir en una década. Y sin gastar un euro.
— MAGIC.
𝐒𝐞𝐠𝐮𝐧𝐝𝐨. Reducir la carga fiscal del alquiler residencial. Nuestro brillante sistema fiscal, ideado por personas igualmente brillantes, premia fiscalmente al que pasa el piso a turístico o lo deja vacío, y castiga al que lo mantiene en residencial habitual. Hay que hacer lo contrario: Bonificación fiscal fuerte al alquiler residencial habitual. Otra medida con coste cero en gasto público. Solo hay que dejar de cobrar impuestos a quien hace lo que nos interesa a todos.
𝐓𝐞𝐫𝐜𝐞𝐫𝐨. Derogar la legislación de zonas tensionadas. Una zona tensionada significa que los precios están por las nubes, por ejemplo en el centro de Madrid o de Málaga. Suena muy técnico, pero es eso. Los gobiernos autonómicos declaran las zonas y aplican el manual: topes al precio del alquiler, prórrogas obligatorias para los inquilinos, restricciones al propietario para elegir o sustituir, endurecimiento de los desahucios. Lo llaman proteger al inquilino. ¿Resultado? Están empujando a todos los propietarios al alquiler turístico, dejando la zona sin oferta y subiendo el precio de lo que queda. Al fenómeno resultante de eso lo llaman "gentrificación", y se manifiestan contra eso incluso, siendo efecto directo de sus propias medidas de mierda.
Mira, Simba —diría Mufasa, altivo, sabio, con el pelo brillante al sol junto a su hijo—, todos los políticos a los que toca la luz son subnormales.
𝐂𝐮𝐚𝐫𝐭𝐨. Construir parque público de alquiler social. España 1,5%, Holanda 23%, Austria 18%. Sin stock amortiguador, cualquier presión de demanda (por ejemplo, la inmigratoria) la paga íntegra el mercado privado. No baja el precio mañana, pero estabiliza el sistema entero. Quince años de inversión sostenida, entre cincuenta y ochenta mil millones. Eso es poco, chiki. Ningún partido hace esto porque los incentivos del sistema complejo al que llamamos democracia se cuentan de cuatro en cuatro años.
𝐐𝐮𝐢𝐧𝐭𝐨. Liberar suelo y simplificar licencias. Las zonas caras lo son, en parte, porque el suelo está bloqueado por licencias eternas, alturas restringidas y burocracia demencial. Más altura permitida donde haya demanda, licencias en plazos sensatos, densificación inteligente.
𝐒𝐞𝐱𝐭𝐨. Separar al pequeño propietario del gran tenedor. El 84% del parque español está en manos de personas físicas con uno o dos pisos. 84%, que se dice pronto. Pero la regulación los trata igual que a un fondo de inversión. Resultado: el pequeño, el avaricioso, ese que decía Ana Iris, es el que sostiene el sistema y además es el más castigado. Hace falta un régimen diferenciado. La regulación uniforme machaca al débil, mientras al fuerte le da igual.
𝐒𝐞́𝐩𝐭𝐢𝐦𝐨. Limitar la concentración institucional del parque residencial. Aplicando las seis palancas anteriores se le devolvería al propietario la confianza para alquilar, pero en esas condiciones el primer actor que entra a comprar masivamente no es el ahorrador familiar: es el fondo de inversión, el PRS internacional, la SOCIMI con horizonte de quince años. Tiene capital, tiene abogados, tiene paciencia. El pequeño propietario, no. Si no se pone freno, en una década el parque residencial estará concentrado en pocas manos que fijarán el precio entre ellas. Es lo que en sistemas complejos se llama "éxito del exitoso": el actor con ventaja inicial usa esa ventaja para acumular más recursos, hasta que el sistema deriva hacia la concentración. Solución: tope al porcentaje del parque urbano que un único tenedor institucional puede acumular en una misma área metropolitana, fiscalidad creciente sobre la cartera por encima de cierto umbral, y prelación del pequeño comprador frente al fondo en operaciones por debajo de cierto precio. No es contra el mercado; es contra la oligopolización del mercado, que no es lo mismo.
Siete palancas. Hay más, y todo es mucho más difícil de lo que se puede expresar en un tuit. Pero ya está bien así. Ahí las tiene, Javier (y quien quiera leerme). No le he hablado de ideologías moralmente superiores, no le he hablado de buenos y de malos, no le he señalado al boomer ni al fondo ni al ministro de turno. Le he descrito un sistema y he propuesto reglas que provoquen nuevas emergencias, beneficiosas para el común de las personas que integran ese sistema. Todo lo demás, las medidas coercitivas, la consigna del derecho, el dedito señalando al egoísta, la fe en el mercado, la fe contra el mercado, todo eso es liturgia vulgar. Y la liturgia no construye un solo piso. Crea bandos, y los bandos crean votos, eso sí, pero pisos no.
Un saludo, Javier, y siento haber usado su comentario para esta chapa.
#TalDíaComoHoy de 1451, nació en Madrigal de las Altas Torres, Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la Católica.
Junto con su esposo firmó el Tratado de Tordesillas. Y fue clave en el descubrimiento de América tras apoyar a Colón en su búsqueda de las Indias Occidentales.
#TalDíaComoHoy de 1451, nació en Madrigal de las Altas Torres, Isabel I de Castilla, conocida como Isabel la Católica.
Junto con su esposo firmó el Tratado de Tordesillas. Y fue clave en el descubrimiento de América tras apoyar a Colón en su búsqueda de las Indias Occidentales.