El Arsenal está muy sólido y dando una exhibición defensiva, pero al PSG le está faltando agresividad. Sin un punto más de riesgo, no van a hacer ni que Raya tenga que empezar a parar.
Llevo meses sin entender por qué Guardiola alinea a ciertos jugadores y deja a otros en el banco. Qué poco engrasa un City con Marmoush, Semenyo y Haaland, faltan pies. Y Cherki en el banquillo (?).
Gyökeres está ganado todos los duelos a Le Normand y Hancko. Cae bien a los lados, pone el cuerpo y da aire en cada acción. Algo así necesita el Atleti para poder ganar metros fácilmente.
Gyökeres está ganado todos los duelos a Le Normand y Hancko. Cae bien a los lados, pone el cuerpo y da aire en cada acción. Algo así necesita el Atleti para poder ganar metros fácilmente.
Sin Barrios acelerando las asociaciones o Sorloth amenazando con la zancada, no creo que al Atlético le beneficie estar tan hundido y pasivo sin balón. Es peor en campo propio que en campo contrario.
Esperaba un Atlético más intenso y agresivo de inicio. Está permitiendo que el partido se juegue al ritmo del Arsenal, sin aprovechar la ventaja ambiental del Metropolitano.
La gestión de los cambios de David Navarro estos últimos días no me está gustando nada. Está priorizando en exceso el plan sobre la energía y hay mucho cansancio acumulado en el campo.
Ya van varias jugadas con desajuste entre Cuenca y Aguirregabiria para defender el 2x2 en banda. Cuenca salta dentro (tarde), abre línea de pase fuera y Aguirregabiria está vendido. Hay que ajustar algo ahí.
Le está costando mucho al Zaragoza quedarse algo el balón para respirar y que el partido no se juegue sólo en su campo. Y sin Rober lanzando no hay ninguna amenaza de contragolpe.
Moya y Mawuli tienen que buscar más balón.
@migquintana ¿No crees que al menos debería haber esperado a ver la reacción de Kinsky para el cambio? Es una burrada hacer eso en un grupo humano que se está jugando el descenso.
Los dos fallos de Kinsky son muy gordos, pero qué hace Tudor cambiándole en el 15 por dos resbalones.
Vaya manera de cargarse a un jugador y de visibilizar su inseguridad en el banquillo.