Duermo con las puertas abiertas, espero. Duermo con las puertas abiertas y te extraño. Duermo con las puertas abiertas, te amo. Duermo con las puertas abiertas, no sé hasta cuándo, hasta que un día ya no.
-JR
Te amaré y admiraré desde tras bambalinas, atrás donde no puedas verme, donde no puedas escucharme, donde todas esas promesas se cumplirán y donde orgulloso de ti estaré, pero atrás, muy atrás.
-JR
Y tal vez era eso: era tanto y tus manos no estaban vacías. Ibas con las manos medio llenas, se te cayó de las manos y no te culpo, nunca te culparé. Era mucho, y tarde te diste cuenta de que lo querías sostener.
Nos faltó amor.
Y te lo juro que lo intenté, intenté desbordarte de amor, enseñarte lo que una persona merece, que el amor todo lo puede, que podías ver a través de mis ojos lo que valías y que tú lo valías, hacerte entender que era capaz de darte mi mundo entero.
Gran sorpresa me llevé al entender que el amor no todo lo puede. El vínculo se crea y somos responsables de cuidarlo, de protegerlo, de elegirlo todos los días, de tener miedo de perderlo o de lastimarlo. Es ahí cuando te das cuenta de que el amor no todo lo puede.