Yo entiendo que seas de izquierda, que siempre te vendieron Cuba como el paraíso donde todos son felices, que no es fácil darte cuenta del engaño de una vida entera. PERO CÓMO VAS A VENIR CON DOS COJONES A DISCUTIRME A MÍ QUE NACÍ Y VIVÍ EN CUBA CÓMO ES LA DICTADURA MI HERMANO.
@Vocins@Malules7532791@Gimledas Pero entonces una mujer con 3 menores que tenga un trabajo en el que cobre el salario mínimo... Para qué va a trabajar? Si solicitando el IMV cobraría incluso mas, no?
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
Es compatible:
- Criticar que EEUU vulnera el derecho internacional y su derecho interno
- Criticar que Maduro vulneró su derecho interno dando un golpe de Estado
- Reconocer que la prioridad de EEUU no es liberar a los venezolanos
- Celebrar la caída de la tiranía chavista
@juanky16bm En estas ocasiones no puedo evitar acordarme de como los ultras de los equipos españoles quedan para pegarse... Donde están estos ultras cuando los necesitas?
@juanky16bm Todo atado y bien atado. Verás en la próxima manifestación en contra del gobierno (si la hay) como la policía carga a la primera de turno...
Entre lo de Sainz y Leclerc, Dios quiera que los pilotos despierten de una vez por todas y se den cuenta del atentado deportivo que es ese maldito documento de los “estándares de conducción”. No hay por donde cogerlo.
@victorabadf1 Llevo toda la semana emocionado esperando la carrera y mi decepción no puede ser más grande... No los dejan competir... Si siguen así la F1 tiene los días contados... Una lástima
@juanky16bm Pues no está mal tirada... Yo soy partidario de que el sufragio universal no debería ser un derecho. Debería ser un derecho tener acceso a una prueba de conocimientos que determine si estás capacitado o no para votar. Si lo apruebas, podrías entrar a esa "app" que dice la amiga