A Milei le contaron que inventamos la birome y después ya no hubo forma de hacerle entender que acá se fabrican satélites, reactores nucleares y maquinaria agrícola. Hay que esperar que termine de entender la lapicera.
El país donde la casa en Parque Leloir del Indio Solari es más indignante que un tipo que dice que se acordó que tenía un pendrive con bitcoin.
No son pelotudos, son todos hijos de puta.
No dejemos que este video de una VENDEDORA intentando levantar su mercadería para irse, violentada por una escoria de azul que hizo volar por los aires el sustento para su familia pase por desapercibido
Que dolor, es hora de ponerle un fin a esta política.
Un día alguien va a cruzar en la calle a estos bastardos hijos de putas y los va a cagar a trompadas; y va a estar muy bien que eso ocurra porque hay cosas que no se pueden discutir, hay asuntos que se resuelven enterrando la nariz en la frente a esos bastardos hijos de putas...
INACEPTABLE
Que todo el mundo vea el compilado que editó la producción de @VHMok por @argentina12o analizando las aberraciones de la "causa cuadernos" contra @CFKArgentina
Si estás de acuerdo con la difusión de las irregularidades y la anulación del proceso, RT
#CristinaLibre
¿Quién fue Martina Chapanay?
Una mujer. Una india. Una bestia sagrada nacida del barro y el cuchillo. Allá por 1800, cuando San Juan era todo laguna y soledad, ella ya galopaba la historia sin pedir permiso. Hija de un cacique huarpe y de una cautiva blanca, aprendió a nadar entre pantanos y a leer huellas como si fueran cartas del destino.
De niña se escapó de los brazos del catecismo y encerró a su familia educadora. De grande, cruzó los Andes como chasqui de San Martín y después repartió justicia entre federales, unitarios, traidores y ricos con la daga en la cintura y la lanza en la mano.
La llamaban “la machorra”. No porque fuera estéril, sino porque no paría obediencia. Ni de rodillas ni de reojo. Se vestía como gaucho, dormía con el cuchillo envuelto en cuero y amaba con la misma furia con la que degollaba.
Peleó con Quiroga, con el Chacho, con Varela. Robaba a los poderosos y repartía entre los nadies. Y cuando el asesino del Chacho rehusó un duelo con ella, no fue por honor, fue por miedo. Miedo a una mujer que no conocía la palabra "sumisión".
Martina murió vieja, sola y libre. No hay estatua. No hay calle. No hay escuela con su nombre. Porque fue india, fue mujer y fue peligrosa. Porque no quiso ser prócer. Fue algo peor para los dueños del bronce: fue fuego
No nos va a alcanzar la vida para decirte gracias, sos el jugador que más feliz me hizo, el que mejor me representó como hincha adentro y afuera de la cancha. De 2018 a 2026, en cada partido que jugaste. Con fútbol, con actitud, con liderazgo y con el corazón.
En el único lugar del mundo donde al tipo que hizo el gol más importante en la historia del club le pueden faltar el respeto dirigentes, jugadores y técnicos es este. Pero los hinchas tenemos memoria, tenelo presente.
Lo que hiciste por River no se olvida en la vida, Juanfer. Si alguien se merecía retirarse en el club eras vos. De corazón, los hinchas te pedimos perdón por la falta de respeto que tuvo mucha gente hacía a vos. Te merecías muchísimo más que esto.
Hasta el final de nuestros días vas a ser recordado como el hincha de River que mejor supo representar esta camiseta. Gracias.