Que tu último acto de amor sea el silencio que siempre quisieron. Nada de rogar por su tiempo, respuestas o esfuerzo. Retrocede y déjalos sentir el vacío donde solía estar tu amor. Y tú, sana.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.
Soy una persona que suele quedarse con lo bueno de los demás, incluso cuando eso significa soportar situaciones que me hacen daño. Por eso, si algún día decido alejarme, será porque llegué al límite y entendí que también debo elegirme a mi misma.