Cuando experimentan una pérdida del ser más querido, deja de tener sentido muchas cosas, el pelear por cosas insignificantes se vuelve cosa del pasado, vivir con el dolor y poner una sonrisa falsa cada día es algo que se vuelve costumbre.
No me interesa socializar, no me interesa beber alcohol, no me interesa fumar, no me interesa ir a fiestas.
Solo estoy enfocado en mi, hacer ejercicio, estudiar, trabajar, buscar de Dios.