Un mecánico Argentino estaba boludeando con los empleados
Se le ocurrió una idea
Y termino creando un dispositivo para ayudar a las mujeres en el parto
Es el avance mas grande en la materia desde 1950
Curva de Laffer
En un restaurante bullicioso de Washington en 1974, el economista estadounidense Arthur Laffer tomó una servilleta y trazó una simple curva en forma de campana. Frente a varios funcionarios de la Administración Ford, entre ellos Dick Cheney y Donald Rumsfeld, ilustraba por qué subir los impuestos no siempre aumentaba la recaudación del Estado. La idea no era nueva, ya la habían esbozado pensadores como Ibn Jaldún en el siglo XIV o Adam Smith, pero aquella servilleta la convirtió en símbolo de la economía de la oferta. Laffer argumentaba que la relación entre tipos impositivos y recaudación fiscal no es lineal: existe un punto óptimo más allá del cual mayores gravámenes desincentivan toda la actividad económica y terminan reduciendo los ingresos públicos.
La curva parte de dos extremos evidentes. Con un tipo impositivo del 0 %, la recaudación es nula porque no hay impuestos. Con un tipo del 100 %, la recaudación también es cero porque nadie tiene incentivo para trabajar, producir o invertir si el Estado se queda con todo. Entre ambos polos, la recaudación sube al principio conforme aumentan los impuestos, alcanza un máximo en algún punto intermedio (el famoso t*) y luego desciende a medida que los gravámenes ahogan la economía. La forma exacta de la curva depende de la elasticidad de la renta imponible: cómo responden las personas y las empresas a los cambios en los incentivos. No se trata de una receta mágica con un número fijo, sino de una verdad económica básica. Los impuestos alteran el comportamiento humano.
Esta observación, aparentemente elemental, se vuelve demoledora cuando se traslada a las sociedades reales. Los regímenes socialistas y colectivistas del siglo XX actuaron como si la curva no existiera. Creyeron que podían exprimir a la población con tasas marginales cercanas al 100 %, bajo la forma de expropiaciones, controles de precios, nacionalizaciones y redistribución forzosa, sin que la base productiva se encogiera. Pensaron que la gente seguiría trabajando, innovando e invirtiendo aunque el fruto de su esfuerzo fuera confiscado en nombre de la «justicia social».
La actividad económica se ocultó, se desincentivó o emigró. En la Unión Soviética, las granjas colectivas y la planificación central generaron estancamiento crónico porque los productores no veían beneficio en esforzarse. En Cuba, Venezuela o la Nicaragua sandinista, los «impuestos» implícitos, expropiaciones, regulaciones asfixiantes y corrupción estatal, empujaron la economía hacia el extremo derecho de la curva. La recaudación formal cayó, la informalidad y el mercado negro explotaron, y el Estado tuvo que recurrir a más represión y emisión monetaria para sostenerse. La hiperinflación venezolana no es solo mala gestión; es el colapso de los incentivos cuando el sistema tributa (y expropia) más allá del punto óptimo.
Los arquitectos del intervencionismo contemporáneo repiten el mismo error con sofisticación retórica. Elevan impuestos sobre la renta, el capital y las empresas argumentando «solidaridad» mientras ignoran que cada punto adicional por encima de cierto umbral reduce inversión, innovación y empleo. Prefieren el relato moralista a la evidencia empírica: recortes de impuestos en períodos como la era Reagan o las reformas de oferta en varios países mostraron cómo bajar las tasas podía, en contextos de altos gravámenes previos, aumentar la recaudación al expandir la base económica. Pero para ellos admitir esto equivaldría a reconocer que la prosperidad no se decreta desde arriba, sino que surge de dejar a las personas retener más de lo que generan.
La curva de Laffer no es una herramienta de la derecha ni un dogma; es una descripción de la realidad humana. Los individuos responden a los incentivos. Cuando el costo marginal de producir se acerca al beneficio marginal retenido, la producción se contrae. Los sistemas que pretenden ignorar esta dinámica terminan financiando su «paraíso igualitario» con deudas, inflación o coerción abierta, hasta que la economía real se contrae y el castillo de naipes se derrumba. La historia demuestra una y otra vez que no hay atajo. Solo las economías con impuestos razonables y predecibles logran sostener altos niveles de recaudación sin matar la gallina de los huevos de oro. Los demás solo acumulan ruinas y excusas.
El periodista estadounidense Leland Vittert contó en una entrevista una historia que cambió completamente su visión sobre el conflicto israelí-palestino.
Antes de trabajar en Jerusalén, él, como muchos otros, creía en una “imagen simple”, donde todo podía explicarse en categorías de blanco y negro. Pero la realidad con la que se encontró resultó ser mucho más aterradora y compleja.
Se trataba de Wafa al-Biss, una joven de Gaza que sufrió graves quemaduras en un accidente por la explosión de una cocina de gas mientras preparaba comida. Fue llevada a un hospital israelí, donde los médicos la trataron durante años, le realizaron operaciones y prácticamente le salvaron la vida. Durante años recibió una atención que en Gaza simplemente no podía obtener.
Después de eso, Wafa regresó a su hogar. Le otorgaron un permiso especial que le permitía cruzar la frontera para recibir tratamiento; en aquella época, esos permisos eran muy raros. Parecía que esta historia debía convertirse en un ejemplo de bondad humana y salvación. Pero ocurrió lo contrario.
La reclutaron.
A la joven a la que le salvaron la vida la prepararon como atacante suicida. Militantes de las “Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa”, brazo armado vinculado a Fatah, le dieron tres objetivos: un autobús, un café y el mismo hospital donde había sido tratada. Y de esas tres opciones, ella misma eligió el hospital, el lugar donde alguna vez le habían salvado la vida.
En un puesto de control descubrieron el explosivo que llevaba. Intentó activarlo, pero la bomba no funcionó. Fue arrestada. Fue condenada a prisión y más tarde liberada en el intercambio de prisioneros entre Israel y Hamás por el soldado Gilad Shalit.
E incluso después de eso, los israelíes volvieron a tratar sus quemaduras, ayudaron en su rehabilitación y le dieron educación.
Más tarde, tras el intercambio de Shalit, regresó a Gaza.
Cuando el periodista se reunió con ella años después, le mostró el video de aquel intento de atentado y le preguntó qué sentía al verlo.
La respuesta fue estremecedora: “Casi probé el paraíso”.
Cuando le preguntó si lo volvería a hacer, respondió sin dudar: “Sí. En cualquier momento. Ese es mi propósito”.
Fue en ese momento cuando él comprendió realmente con qué está lidiando Israel. Con una realidad en la que incluso una vida salvada no siempre genera gratitud. Con una realidad donde la humanidad y el terrorismo pueden existir lado a lado. Y con una realidad imposible de entender si se observa desde Occidente.
-Diana Kleimerman-
Activist: "Your cows are putting carbon into the atmosphere."
Farmer: "Where did they get it?"
Activist: "What?"
Farmer: "The carbon. Where did the cow get it before it put it anywhere."
Activist: "From... eating?"
Farmer: "From eating grass. And where did the grass get it."
Activist: "The soil?"
Farmer: "The air. The grass pulled it out of the air last spring. The cow ate the grass. The cow breathed some of it back out. It went back into the air it came from."
Activist: "But it's still going into the atmosphere."
Farmer: "It's going back. There's a difference between a thing going somewhere and a thing going back. You've described a circle and you're frightened of it."
Activist: "Then just don't have the cow."
Farmer: "The grass still dies in autumn. It rots where it falls. The carbon goes back into the air either way, just without anyone getting fed in the middle."
Activist: "It's not that simple."
Farmer: "It's grass, cow, breath, grass. Or it's grass, rot, air, grass. Same circle, fewer dinners. If that's complicated for you I'd stay away from the water cycle. That one's got clouds in it."
@nelsondetuiter@Aguscake@LordMurielo Como los filtros de agua o las ollas Essen... cuando aparece un cliente interesado, "justo" hay una promoción... y que vence al día siguiente!
La carátula del fallo histórico de hoy, como las de todos los fallos previos, pone de manifiesto algo que CFK, Axel & cia siempre intentan soslayar. ¿Quiénes son los demandantes contra la República Argentina? Las empresas Petersen del Grupo Eskenazi. ¿Cómo y cuando llegaron a YPF? Por obra y gracia del kirchnerismo, en 2008, en la primera presidencia de CFK
@ahorrotwit@JuanmaVargas08 Hay que usarla como tarjeta de compra: no gastar más de lo que uno pueda pagar. Y pagar el total al vencimiento.
Si tenés efectivo en cuenta, suscribir un fondo de inversión o dejarla en cuenta remunerada. Y al vencimiento usarlo para pagar la tarjeta.
Esto es tremendo
Un tipo hizo una página en la que se puede ver como votó cada ley cada legislador y por cuantos partidos políticos pasó
Ahora los panqueques ya no van a poder hacerse los vivos nunca mas porque van a quedar escrachados
Argentina’s move to lift FX controls:
▪️Unlocks USD supply amid high investment potential.
▪️Improves the scope to withstand shocks.
▪️Paves the way to win market access.
▪️Mitigates the passthrough (part of a broad set of policies).
▪️Eases doubts on the future monetary regime.
Hace 10 años el economista Javier Milei explicaba en televisión como retirar el CEPO cambiario y es exactamente lo que hizo hasta hoy como presidente.
ÉPICO.
REFLEXIONES:
1. Los periodistas ya no son el cuarto poder: Se acabaron las narrativas de los grandes medios.
2. Las encuestas ya no sirven como diagnóstico ni como termómetro: Los métodos conocidos de medición de opinión pública quedaron atrás, ya no tienen capacidad de predecir el sentir del electorado.
3. “Es la economía, estúpido”: No hay nada que supere el peso de la economía. El bolsillo sigue siendo el factor clave para la mayoría de los votantes.
4. El capitalismo sigue vivito y coleando: Sigue siendo la estructura económica predominante y atractiva.
5. Los inmigrantes disfrutan del capitalismo cuando empiezan a trabajar: Encuentran en el sistema capitalista oportunidades que valoran y disfrutan.
6. Los liderazgos fuertes y provocadores y el nacionalismo inteligente superan los nuevos derechos promovidos por la izquierda.
El 1 de diciembre de 2001 se anunciaba el corralito financiero y los relatos de aquel trágico 2001, abundan.
Cuando @rlopezmurphy es nombrado ministro, propone un ajuste del gasto público que no llegaba ni al 4% del presupuesto de la nación.
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Lo que dice @DiegoJRecalde es real y también lo publicó en su libro Antonio Margariti. El ajuste que se proponía en 2001 era un ajuste de la política, no a la gente. Se ajustaban las cajas que estaban en manos de la JR y Franja Morada.