Económicamente, voy a ganar.
Profesionalmente, voy a ganar.
Mentalmente: voy a ganar.
Emocionalmente: voy a ganar.
Físicamente: voy a ganar.
En lo familiar, voy a ganar.
Con amor: voy a ganar.
En mi vida - voy a ganar.
Con Dios soy un ganador.
Económicamente, voy a ganar.
Profesionalmente, voy a ganar.
Mentalmente: voy a ganar.
Emocionalmente: voy a ganar.
Físicamente: voy a ganar.
En lo familiar, voy a ganar.
Con amor: voy a ganar.
En mi vida - voy a ganar.
Con Dios soy un ganador.
Renuncié a mi trabajo soñado hace seis meses.
Tengo 35. Llevaba siete años en esa empresa.
Empecé desde abajo. Subí despacio. Me quedé por lealtad.
No renuncié por otro trabajo.
No renuncié por más plata.
Renuncié porque un lunes en la mañana me senté en el carro
y no pude arrancar.
Quince minutos quieto.
Sin ganas de entrar.
Sin ganas de nada.
Eso no me había pasado nunca.
Entré ese día. Hice mis cosas.
Pero algo había cambiado.
Esa semana le dije a mi jefe que necesitaba hablar.
—Voy a renunciar —le dije.
—¿Qué pasó? ¿Otra oferta?
—No.
—¿Algo con el equipo?
—No. Estoy agotado. Llevo meses así y no lo había dicho.
Se quedó callado.
—¿Cuánto tiempo llevas así?
—Más de un año.
—¿Por qué no dijiste nada?
—Porque creía que se me iba a pasar.
No se me pasó.
Renuncié.
Mis papás no entendieron.
Mis amigos tampoco.
—¿Y ahora qué vas a hacer?
—No sé todavía.
—¿Cómo vas a pagar las cuentas?
—Tengo ahorros para unos meses.
Todo el mundo tenía miedo por mí.
Yo por primera vez en mucho tiempo no tenía miedo.
Los primeros días fueron raros.
Silencio. Tiempo. Nada urgente.
La segunda semana empecé a dormir bien.
La tercera semana empecé a caminar en las mañanas.
El primer mes empecé a recordar qué cosas me gustaban antes de que el trabajo lo ocupara todo.
No tengo todavía un nuevo empleo.
Estoy buscando. Con calma.
Pero sé algo que no sabía hace un año:
El cuerpo avisa antes de quebrarse.
El problema es que aprendemos a ignorarlo
hasta que un lunes no podemos ni arrancar el carro.
Y ese día ya no es cansancio.
Es una señal que lleva meses esperando que la escuches.
TRAJERON A PÁEZ DESDE EL CHELSEA, A ANÍBAL MORENO, FAUSTO VERA, 3 CAMPEONES DEL MUNDO, ESTADIO PARA 100 MIL PERSONAS, Y SE FUERON COGIDOS POR EL BOCA DE UN INTERINO. VAN A MORIRSE GALLINAS.
Dejen de culpar a los docentes y háganse cargo de sus hijos. Sáquenles las pantallas y métanlos en deportes. Mírenlos a la cara. Oblíguelos a cenar en familia. Pregúntenles cómo están, qué hicieron, si tienen tarea. Revisen sus cuadernos. Llévenlos al pediatra y al psicólogo.
Económicamente, voy a ganar.
Profesionalmente, voy a ganar.
Mentalmente: voy a ganar.
Emocionalmente: voy a ganar.
Físicamente: voy a ganar.
En lo familiar, voy a ganar.
Con amor: voy a ganar.
En mi vida - voy a ganar.
Con Dios soy un ganador.
No reclames nada.
Observa, tómatelo personal, decepciónate y aléjate.
Estamos grandes
La gente sabe lo que hace, por qué lo hace y lo que pierde si lo hace.