siento vacío, tantos años soñando estar donde estoy y aún así quiero más. Me da miedo pensar que este sentimiento no se irá, que siempre pensaré que vendrá algo mejor y cuando sea tarde, comprender que siempre tuve lo que quise frente a mí, pero nunca me percaté de ello.
Frecuentemente me encuentro pensando sobre las cosas que haré cuando pueda empezar a vivir: viajar, ser feliz, estar en paz. Después me doy cuenta que ignoro el hecho más grande de todos, estoy vivo, cada día despierto y veo los árboles, camino y escucho música, pero a veces me
Es curioso el duelo y la muerte, somos seres que podemos comprender el infinito y a la vez estamos atados a lo finito. La pérdida es parte natural de nuestra vida y sin embargo se siente como si fuera la traición más grande del cosmos.
El tiempo pasó y la incertidumbre se tornó en certezas, momentos en este año, algunos buenos y otros malos, pero con muchos lindos recuerdos. Ahora entiendo lo que dicen: me gustó mucho, pero no lo repetiría. Sin embargo aún queda un largo camino por delante. Per aspera, ad astra
“…Pero lo que realmente pienso es que debemos de decidir tener esperanza, especialmente cuando el sentimiento de esperanza esté distante”
Hay que creer.
Vi un video de John Green hablando sobre la esperanza, sobre cómo muchas veces se nos plantea la esperanza como un sentimiento “fácil”, pero el propone que no es así, que la esperanza es más una decisión, una que tomamos todos los días y que para nada es fácil, porque que cosa
tan sencilla creer en que no vienen cosas mejores, porque es a lo que estamos expuestos día a día, porque sabemos que hay maldad en este mundo y ahí es donde radica nuestra voluntad de tener esperanza, en sus palabras: