Estoy a la orden por si necesitan una bonita voz para sus anuncios (censuré mi número de teléfono por seguridad, pero me pueden contactar por acá sin ningún problema).
El video lo edité desde mi teléfono, así que mil disculpas por el bajo presupuesto. 😅
Cuando iba por la mitad de mi carrera, allá por el año 2015, comencé a decir: «el día que ya no esté al aire en una cabina de radio, me voy a volver loco o me voy a morir», y pues aquí estoy, pudriéndome lentamente después de dos años… esperando volverme loco o morir 🤷🏻♂️😂
Estoy escuchando Slayer, el gordo que está sentado al lado mira la pantalla y hace un gesto de aprobación, después dice “vienen en noviembre”. Terminamos hablando todo el recorrido de las bandas más rancias posibles.
Ningún estilo de música genera estas conexiones, salvo el metal
Las personas que caminan rápido tienen un IQ promedio 16 puntos más alto que el de las que caminan lento, sus rostros parecen más jóvenes y sus cerebros tienden a ser más grandes.
La ciencia acaba de confirmar lo que todo dueño de perro ya intuía: el amor de un perro es real.
Estudios de resonancia magnética revelaron algo profundamente conmovedor sobre su vínculo con nosotros.
Cuando un perro huele a su humano, una zona específica de su cerebro —el núcleo caudado— se activa con una intensidad única.
Ni la comida, ni otros perros, ni los juguetes provocan esa respuesta.
Solo el olor de su dueño.
El núcleo caudado está asociado a la alegría, el amor y la recompensa.
Eso significa que los perros no solo nos reconocen: nos sienten con amor genuino.
Cuando te miran con esos ojos llenos de ternura o corren hacia ti al llegar a casa, no es instinto ni costumbre.
Es una reacción emocional profunda, grabada en su cerebro.
La ciencia lo llama activación neuronal.
Nosotros lo llamamos amor incondicional.