Por cierto. Todavía no somos conscientes de lo que ha hecho la Selección Española y lo que nos ha dado este grupo humano de chavales.
El día de ayer es inolvidable. La previa con los amigos. La unión con la familia. Las calles inundadas de camisetas españolas por todo el país. La explosión de alegría.
En un país tan polarizado y con tantos problemas como el nuestro, la Selección Española generó uno de los días más felices de nuestra vida.
Pasarán los años. Pasarán las décadas. Todos recordaremos cómo vivimos el día en que España ganó su segunda Copa del Mundo.
Orgullo eterno.
Por los que nos enseñaron que ponerse la roja es acordarse de casa.
Porque esta final no la juegan once.
𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒇𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒍𝒂 𝒋𝒖𝒆𝒈𝒂 𝒖𝒏 𝒑𝒂𝒊́𝒔 𝒆𝒏𝒕𝒆𝒓𝒐.
❤️🇪🇸 Un último partido. 𝑯𝒂𝒈𝒂́𝒎𝒐𝒔𝒍𝒐 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒐, @sefutbol.