Cuando tú le dices a alguien "bonico" o "bonica" murcianamente, no le estás diciendo guapo o guapa de belleza, que igual, también. Le estás diciendo algo más profundo, como tener el alma guapa.
Lo bueno e infravalorado que es el marketing del Día...... El packaging es fascinante, la pasta al Diante, todos los quesos de marca Día Láctea, la bebida energética Diablo, los productos más gourmet Diamante........
Estoy completamente en contra del servicio militar, pero creo que a este país le vendría de lujo que todos los adultos estuviesen obligados a dar clase un mes en 2.° de la ESO.
Un día abrimos el melón de todos los tíos que tratan a las mujeres en plan "no no, ella es la jefa sin duda, es un peligro como se enfade puuufff mucho cuidado de verdad puuufff". Literalmente haciendo una especie de cesión falsa de autoridad y ridiculizándolas realmente. Un día
El peor momento tras la pérdida de un ser querido no es su funeral, ni su primer cumpleaños tras su muerte, ni la misa en su memoria. El peor momento es cualquiera, cuando se da cualquier situación que habrías compartido con esa persona y te destroza la realidad de su ausencia.
En un tiempo no tan lejano, las mujeres que presentaban ansiedad, cambios de humor y depresión eran mandadas por sus maridos al médico, el cual le diagnosticaba que padecían de una enfermedad denominada “histeria”, en la actualidad conocida como ansiedad.
Su tratamiento se basaba en un “masaje pélvico” con la finalidad de lograr el paroxismo histérico, conocido en la actualidad como orgasmo.
Era tanta la cantidad de mujeres que empezaron a asistir a las consultas para recibir su “tratamiento para la histeria” que los médicos al final de la jornada de trabajo quedaban agotados y con sus manos acalambradas; por esto decidieron inventar un útil artefacto que producía vibraciones rítmicas y se lograba más fácil y más rápido el paroxismo histérico en la paciente sin necesidad del común masaje manual: he aquí el origen del vibrador.
En esa época era visto como un artefacto curativo, incluso las mujeres más adineradas, los tenían en sus casas para cuando sentían “brotes de histeria”.
He comprado unos vuelos para viajar en familia y no pienso pagar por sentarme con mis hijos pudiendo pasarle ese marrón a otro pasajero, que se va a pasar dos horas de dolor y sufrimiento mientras yo ronco tan tranquila.
Gracias @vueling por entender a las madres.
Nunca me he considerado una persona con suerte. Ni acierto el número que está pensando el otro, ni encuentro aparcamiento, ni ninguna de esas cosas.
Pero en las cosas gordas de la vida tengo una suerte infinita.