El conocimiento de la necesidad que rige el universo, no debería perturbar, sino más bien ser el afianzamiento de la tranquilidad interior que da la determinación.
cuanto más “inmaterial” la mercancía, más visible se vuelve la ley del valor que la sostiene. Tus juegos ya no serán realmente tuyos. Serán licencias revocables, administradas por plataformas que controlan cuándo compras, y cuánto vuelves a pagar por la misma mercancía. (+)
La mercancía como límite inmanente de la presunción de la suficiencia de lo simbólico, resultado inevitable de la ausencia de programa político para su supresión como célula del metabolismo social.
Una y otra vez ésto, desde hace décadas...
Qué curioso cómo resulta de desagradable el poder femenino cuando se concreta. Todo es «girl power» y «las mujeres todo lo podemos» para que aparezca una Sarabia, una Jerome, Cabal, la que sea, y es todo el encono y la virulencia del mundo concentrada contra la que sea.
Hay follón entre estadounidenses y europeos con que si usamos mucho o poco o nada el aire acondicionado.
Pues mirad lo que os digo, hace 2400 años, en Persia, ya inventaron una manera de refrescarse: fabricaban hielo EN EL DESIERTO.
Esta es la historia:
Imaginad los desiertos de el Dasht-e Kavir y el Dasht-e Lut, en la actual Irán. Son extensiones donde el día castiga con cuarenta grados largos y la tierra parece el recuerdo de un mar que se evaporó de pura desesperación. Imaginad ahora, brotando de la arena parda, una colina de barro con forma de colmena gigante o de teta apuntando al cielo, una cosa con pinta de cosa-que-no-debería-estar-ahí y sin embargo está, lleva siglos estando. Es un yakhchāl, palabra que significa, literalmente, pozo de hielo.
Y dentro de la cúpula, que es de adobe, en mitad del horno, los persas fabricaban hielo. Lo hacían nacer de la noche y de una elegantísima comprensión de la física. Insisto, hace dos mil cuatrocientos años.
El truco era no luchar contra el desierto sino aliarse con su peor enemigo secreto, que es el propio desierto. Porque el desierto es como el matón de una peli americana de institutos, esto es, tiene una debilidad: de noche, cuando el sol se pone, el cielo seco y despejado se convierte en un sumidero. El calor del suelo se escapa hacia arriba, hacia el espacio negro, sin vapor de agua que lo retenga, y la temperatura se desploma. Enfriamiento radiativo, lo llaman los manuales. Venganza nocturna, lo llamaría yo.
El agua se vertía en pozas poco profundas, resguardada por muros orientados de este a oeste que la mantenía en sombra durante el día asesino, y perdía calor hacia el cielo nocturno hasta congelarse. A veces ayudaban sembrando un bloque de hielo traído de las montañas, una semilla de frío, para que el resto cuajara antes. Y al amanecer cortaban las láminas heladas y las bajaban a una cámara subterránea, una suerte de vientre del yakhchāl, donde aguantaban el verano entero.
Porque el vientre era la otra mitad del prodigio. Muros de hasta dos metros de grosor en la base, levantados con sarooj, un mortero de arena, arcilla, clara de huevo, cal, ceniza y pelo de cabra mezclados en proporciones precisas, impermeable y reacio al calor como un monje al pecado.
Bajo tierra, un hueco que en los pozos grandes podía alcanzar miles de metros cúbicos. Arriba, la cúpula con un orificio en lo alto para que el aire caliente se escapara por arriba y arrastrara consigo el bochorno, dejando el fondo frío y quieto.
Porque aquellos persas no conocían la termodinámica pero no tenían la palabra termodinámica, no tenían la palabra albedo, no tenían a Carnot ni a Clausius ni los gráficos del programa Copernicus que hoy nos dicen que Europa se calienta al doble de velocidad que hace cien años. Pero tenían barro, sombra, agua, paciencia y una observación feroz del cielo. Y con eso fabricaban hielo en el infierno.
Nosotros, que sí tenemos la termodinámica entera, que sabemos exactamente por qué la noche del desierto enfría y por qué la dorsal atmosférica nos asa, respondemos a la canícula encendiendo aparatos que devuelven al aire más calor del que extraen de la habitación, exportando el problema al pasillo, a la calle, a la atmósfera, al año que viene, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Compramos frío a plazos y no somos conscientes de lo que pagamos a cambio.
Mientras, los yakhchāl siguen en pie, pero ya no se usan. Algunos se conservan por su evidente valor antropológico pero fueron jubilados con la invención del frigorífico—que en persa, por cierto, también se llama yakhchāl, ironía perfecta—. Cuando los miras en fotos, ahí en medio de los desiertos de Irán, nos recuerdan que hubo una vez una manera de combatir el calor que no consistía en fabricar más calor, a veces solo era necesario mirar arriba para entender el cielo nocturno.
Lo malo de expandir la Copa del Mundo a 48 participantes es que te encuentras a selecciones como Alemania o Países Bajos, que te bajan el nivel del torneo.
Si Luis Díaz no existiera esto tendría sentido. Todos los futbolistas que han nacido en este platanal se tienen que sentar a aprender a jugar fútbol como Luis Díaz.
Juan Fernando Quintero es el mejor futbolista colombiano de la historia. James y Falcao tuvieron mejor carrera pero no llegaron nunca a ese nivel de virtuosismo.
Voy a cerrar el tema Bielsa diciendo que hizo a la selección uruguaya un equipo serio. Le ganó a Brasil y a Argentina que hacía años no pasaba. Después de que tocó al fósil de Suárez todo cambió.
En vez de apoyarlo en sus decisiones tanto periodistas como jugadores salieron a criticarlo. No lo dejaron trabajar ni seguir puliendo el equipo que había armado. Todo eso decantó en el cabaret que se volvió Uruguay en el mundial.
Los Bolcheviques eran un Partido de 20 a 50 mil militantes fogueados en décadas de dura lucha clasista, tanto en las zonas urbanas como en las rurales (aunque su principal sostén era el Proletariado Industrial), que fue capaz de aglutinar casi 11 millones de votos para las muy
1. Si usted cree que el marxismo es un reduccionismo de clase, una teoría ciega a las diferentes violencias de nuestra sociedad, quizá no entendió la perspectiva del marxismo. ¿Qué nos puede decir la crítica de la economía política de Marx sobre la “interseccionalidad”? Veamos👇
Qué mal diseñado el formato de clasificación a 16avos en este Mundial.
No tiene sentido el desempate olímpico ni que unos primeros jueguen contra terceros y otros contra segundos.
Es mil veces mejor y más Justo hacer una tabla de general de clasificados y que el 1 se enfrente al 32, el 2 al 31 y así sucesivamente.
Este es el nivel intelectual de la izquierda progre a escala global y por eso les va como les va. Metiendo todo en categorías lógicas, sin poder siquiera acercarse al concreto real.
Oigan, estamos en 2026 y la gente aún no sabe distinguir un modelo económico de una ideología política. Todo lo que sea bienestar social les suena a comunismo