Ayer pedimos al CNE cumplir con su deber con prontitud.
Hoy reiteramos el mismo llamado, con serenidad, que avance, pero con transparencia, corrigiendo transcripciones, resolviendo inconsistencias e incorporando el voto del extranjero.
La tranquilidad y la confianza del país se construyen así, respetando, sin atajos, la voluntad del pueblo.