Ares no es de muchas palabras cuando está sobrio, pero cuando bebe, Dios mío, nadie puede callarlo.
—¿Me estás escuchando, Clauuu? —aúlla, señalándome.
—Sí, me has dicho lo mismo cuatro veces.
—No sé qué me pasa, me estoy volviendo loco. Tengo que verla.
Ay, Ares.
#ATravésDeTi