Por si gustan seguirme en Instagram estoy como _ronlorent, tocó cambiar de usuario y todo, haber si así no nos eliminan la cuenta, espero su apoyo allá, mil gracias.
siempre voy a creer
que existe ese lugar
donde estábamos destinados a encontrarnos,
quizás una esquina torcida,
una estación de tren atrasada,
o el preciso instante
en que el mundo se detiene un segundo
para dejarnos caer uno frente al otro.
la atracción es fácil,
el deseo pasa como un tren rápido
que no se detiene en ninguna estación.
lo raro, lo verdaderamente raro,
es encontrar un lugar
donde tu corazón no corra el riesgo
de ser tirado a la basura,
un rincón seguro
donde quedarse sea más milagro
que costumbre.
que haya labios, urgidos, tercos, con una sola condena: buscar los tuyos.
sí, ha de ser bonito, terrible y necesario, ser el maldito universo de alguien.
ha de ser jodidamente hermoso que un corazón decida latir por vos, que unos ojos se gasten las noches inventándote, que unas manos tiemblen sólo por rozarte, que una piel se arrugue de deseo mientras se deshoja en tu nombre.
cada beso es un poema torpe
que no necesita gramática,
porque en tu respiración
ya está escrito todo lo que quiero decir.
y mientras me hundo en vos,
entiendo que hay verdades
que solo la piel sabe pronunciar.
recito con las manos,
con la lengua,
sin diccionario que traduzca
el idioma de tu piel.
no hay palabras,
sólo la liturgia de la carne,
la misa sudorosa de dos cuerpos
rezando en voz baja.
ella es el ramo más hermoso
de flores marchitas
que jamás hayan sostenido unas manos,
belleza condenada,
fragancia de lo efímero,
el suspiro perfecto
de lo que muere lentamente.
una muchacha con forma de caos,
con flores salvajes creciendo
alrededor de su corazón,
como si dentro de ella
la primavera hubiera encontrado
su escondite favorito.
acuérdate de mí dentro de un tiempo,
cuando tu piel aún conserve la memoria de la mía,
cuando recuerdes la historia de dos cuerpos
que confundieron el amor con un incendio,
y levantaron su mundo
solo para hacerlo arder en una sola noche de verano.
nunca fue una elección,
esas cosas no se eligen,
un día simplemente
colgué el sombrero,
dejé las botas gastadas
en un rincón,
y me senté a calentarme
junto al fuego
que crepitaba en su corazón.
construí mi casa dentro de ella,
enumerando cada rareza suya
como quien recita una contraseña secreta.
decirle lo que siento
fue mi manera de ser libre,
y de quererla un tantito más.
todos llevamos cicatrices,
invisibles o no.
la cuestión es encontrar a alguien
que las mire
como si fueran mapas
y quiera perderse en ellas,
hasta que empiecen a parecer
hermosas.