El segundo método: aprender a echarse de menos.
No significa distanciarse porque la relación vaya mal.
Significa darse espacio de forma intencionada.
Pasar unos días separados puede hacer que vuelva el deseo de estar juntos y que ambos recuerden cuánto valoran la presencia del otro.
Los italianos lo entendían así:
Echar de menos a tu pareja también es un arte.