Estoy exactamente donde debo estar en este momento. Mi vida se desarrolla como debe ser. Confío plenamente en el universo y en mí mismo. Sé que estoy en el camino correcto y me muevo en la dirección correcta. Todo saldrá bien para mí.
Y al final, todo pasa por algo, todo llega en su momento, las acciones valen más que mil palabras, cada persona sabe lo que hace, cada quien recibe lo que se merece, el tiempo no se detiene y la vida sigue
A veces, la vida necesita moverlo todo para reacomodar lo que realmente importa. No estás perdiendo el control, estás renaciendo.
Confía en el proceso, porque tras cada sacudida, siempre llega la calma y con ella, nuevas oportunidades.
qué incomodidad siento cuando una persona se enoja conmigo luego de chocarse con mis límites. Que alguien se ponga a la defensiva ante tus límites es otro tipo de manipulación, quizás la más peligrosa.
Mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego. Si alguien me acompaña, está bien; si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto. Cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
A veces soportamos tanto que, cuando finalmente estallamos, todos se sienten heridos y tú te conviertes en el villano de la historia, a pesar de haber sido quien más aguantó.