Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz. Bienaventurados vosotros cuando la entrega por los demás os deje cansados.
During Mass at St. Gabriel the Archangel Church in Hopkins, Minnesota, a Catholic priest wept while consecrating the chalice. Later, he said he experienced Jesus shedding His blood and, at one point, could not lift the chalice because it felt so heavy.
Estoy fascinado con la constatación de que hubo un momento en que Zverev no sabía que había ganado el US Open. Qué concentración y qué absoluto centrarse en el juego punto a punto que te lleva a ni siquiera ser consciente de que te vas a jugar un match point.
Hoy León XIV ha dedicado la Audiencia General a un asunto sobre el que se habla muchísimo y, demasiadas veces, se lee poquísimo: por qué la Iglesia consideró necesaria la reforma litúrgica.
Conviene conocer las razones reales antes de juzgarla.
1️⃣ La primera razón fue pastoral y profundamente teológica: los fieles no debían permanecer en la liturgia como «extraños y mudos espectadores».
La celebración debía permitir una participación consciente, piadosa y activa en el misterio que se celebra.
2️⃣ Esto no significa convertir la Misa en una actividad de grupo, ni hacer cosas constantemente.
Participar significa entrar verdaderamente en la acción de Cristo y de la Iglesia: escuchar la Palabra, ofrecerse con Cristo, dar gracias y alimentarse de su Cuerpo.
Eso es Sacrosanctum Concilium 48.
3️⃣ Había además una voluntad de hacer más accesibles las riquezas que ya poseía la liturgia: la Sagrada Escritura, las oraciones y los propios ritos.
León XIV habla también de hacer más lineal el orden celebrativo existente entonces.
4️⃣ Y aquí viene algo que deberían conocer quienes presentan cualquier reforma litúrgica como una traición a la Tradición:
la liturgia siempre ha conocido desarrollos y cambios a lo largo de los siglos.
No todo elemento litúrgico tiene el mismo carácter ni es igualmente inmutable.
5️⃣ No lo inventó el Vaticano II.
León XIV recuerda que ya Pío XII, en Mediator Dei, distinguía entre los elementos divinos e inmutables y aquellos elementos humanos que pueden ser modificados por la autoridad de la Iglesia según las necesidades de los tiempos.
6️⃣ Y mucho antes de concluir el Vaticano II ya existía un verdadero proceso de reforma.
Pío XI había insistido en que los fieles no fueran espectadores mudos.
Pío XII reformó profundamente los ritos de Semana Santa y devolvió algunas celebraciones a sus horas propias.
7️⃣ Y san Juan XXIII, antes incluso de comenzar el Concilio, simplificó las rúbricas del Breviario y del Misal en 1960 y remitió al futuro Concilio la elaboración de principios para una reforma más amplia.
Por tanto, no existe un precipicio histórico entre «antes» y «después» de 1962.
8️⃣ León XIV lo dice con una claridad difícil de retorcer:
la reforma litúrgica del Vaticano II está «en la línea de la tradición viva de la Iglesia».
Y añade algo igualmente importante: comprender correctamente la reforma permite rechazar los abusos cometidos después del Concilio.
9️⃣ Este punto me parece fundamental.
Defender la reforma litúrgica no significa defender los abusos litúrgicos.
Improvisaciones, arbitrariedades o interpretaciones caprichosas no son el Vaticano II. Precisamente son deformaciones de aquello que el Concilio pidió.
🔟 Porque la liturgia tampoco pertenece al sacerdote, al grupo parroquial ni a una sensibilidad particular.
León XIV recuerda que las acciones litúrgicas son acciones de la Iglesia y pide a obispos y sacerdotes custodiar una celebración respetuosa con las normas y caracterizada por la «noble sencillez».
1️⃣1️⃣ Por eso hay que huir de dos caricaturas igualmente falsas: pensar que tradición significa dejar absolutamente todo congelado, o pensar que reforma significa poder reinventarlo todo.
La Iglesia hizo otra cosa: reformar desde la tradición para que el misterio celebrado pudiera ser vivido con mayor fruto.
1️⃣2️⃣ Antes de condenar la reforma litúrgica conviene, sencillamente, leer qué pretendió realmente la Iglesia.
Hoy León XIV nos lo ha recordado magníficamente: continuidad, participación, fidelidad, inteligibilidad, riqueza bíblica, respeto a las normas y rechazo de los abusos.
La catequesis completa merece ser leída:
https://t.co/09QEMmeOwm
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Hoy, 25 de agosto, la Iglesia celebra a san José de Calasanz, sacerdote aragonés y uno de los grandes pioneros de la educación popular cristiana.
Comprendió algo revolucionario para su tiempo: educar a un niño pobre era también evangelizar y transformar la sociedad.
1️⃣ José de Calasanz nació en 1557 en Peralta de la Sal, en el actual Aragón. Recibió una sólida formación y fue ordenado sacerdote.
Nada hacía pensar todavía que su nombre acabaría unido para siempre a la historia de la escuela.
2️⃣ Llegó a Roma a finales del siglo XVI.
Allí descubrió una realidad que le cambió la vida: numerosos niños pobres crecían sin educación, abandonados a la calle y sin apenas posibilidad de mejorar su futuro.
Calasanz comprendió que aquello también era una llamada de Dios.
3️⃣ En 1597 comenzó en la parroquia romana de Santa Dorotea una escuela gratuita para niños pobres.
Aquello parecía sencillo.
No lo era.
La enseñanza era entonces un privilegio al alcance de pocos. Calasanz quiso ponerla también en manos de quienes no podían pagarla.
4️⃣ Su convicción era profundamente cristiana: el niño no es un problema social que haya que controlar, sino una persona amada por Dios a la que hay que ayudar a crecer.
Por eso unió educación y fe.
De ahí el ideal escolapio de «Piedad y Letras».
5️⃣ Para Calasanz enseñar a leer, escribir o contar no competía con enseñar a rezar.
Todo formaba parte de la misma educación.
La inteligencia debía cultivarse.
Pero también la conciencia, la virtud, la responsabilidad y la apertura a Dios.
6️⃣ Su obra creció rápidamente y terminó dando origen a la Orden de las Escuelas Pías, los escolapios.
Fue una de las primeras instituciones de la Iglesia dedicadas específicamente a la educación gratuita de los niños, especialmente de los más pobres.
7️⃣ Pero la vida de Calasanz no fue una historia de éxitos continuos.
En su vejez vio cómo su obra sufría gravísimas divisiones internas y cómo la propia Orden era reducida jurídicamente por decisión pontificia.
Humanamente parecía el fracaso de toda una vida.
8️⃣ Y aquí aparece quizá una de las dimensiones más impresionantes de su santidad.
Calasanz obedeció.
Sufrió, ciertamente. Pero no rompió con la Iglesia, no convirtió su dolor en rebelión y no pensó que su obra estuviera por encima de la comunión eclesial.
9️⃣ Murió en Roma en 1648, con más de noventa años.
No llegó a contemplar plenamente la restauración de aquello por lo que había trabajado.
Pero la obra sobrevivió.
Las Escuelas Pías volvieron a florecer y se extendieron por numerosos países.
🔟 Su historia recuerda algo fundamental: una obra de Dios no pertenece a quien la funda.
Ni siquiera los santos son propietarios de aquello que Dios realiza a través de ellos.
El apóstol siembra.
Dios decide cómo, cuándo y cuánto dará fruto.
1️⃣1️⃣ San José de Calasanz entendió además que la educación no es simplemente transmitir conocimientos.
Educar es enseñar a una persona a ser libre para el bien, capaz de buscar la verdad y consciente de su dignidad.
Por eso la educación cristiana sigue siendo hoy una auténtica misión evangelizadora.
1️⃣2️⃣ En tiempos en que muchas veces se discute qué debe enseñar una escuela, Calasanz nos recordaría quizá lo primero:
la educación debe servir al niño entero.
A su inteligencia, a su corazón, a su conciencia y a su alma.
1️⃣3️⃣ Su legado permanece vivo siglos después.
Miles de religiosos, profesores y familias continúan aquella intuición nacida al contemplar a unos niños pobres por las calles de Roma.
Un sacerdote vio una necesidad.
Y decidió no mirar hacia otro lado.
San José de Calasanz, patrono de las escuelas populares cristianas, ruega por nosotros.
#SanJoséDeCalasanz #Escolapios #EscuelasPías #EducaciónCatólica #Santos
@Ayto_Soria para cuando un cuadrito de césped reservado, vallado, para las mascotas, sus ejercicios y sus necesidades fisiológicas para que no se meen y caguen al lado de los aparatos de ejercicios y actividad física. Uno con aparatos ejercicios otro infantil,cerquen uno pa cacas
Y entre «abusadores litúrgicos», «herejes», curas «novusordos» y demás lindezas, en redes se le quitan a uno hasta las ganas de escuchar la voz del Espíritu Santo.
Luego nos lamentamos de la falta de vocaciones.
Sigan despellejando, sigan.
Hay algo que empieza a preocuparme seriamente en ciertos ambientes católicos.
Personas que, sin haber recibido de la Iglesia esa misión —o excediendo la que sí han recibido—, terminan convirtiéndose ante miles de seguidores en jueces de sacerdotes, obispos, liturgias, doctrinas y conciencias.
Alguien tendrá que decirlo.
1️⃣ Cristo no fundó individuos autónomos interpretando la fe por su cuenta y decidiendo quién es ortodoxo y qué deben hacer los demás.
Fundó una Iglesia apostólica, sacramental y jerárquica.
Esto pertenece a su misma constitución.
2️⃣ En la Iglesia la autoridad se recibe.
No se conquista acumulando seguidores, ni la concede un canal de YouTube o una web.
Y ni siquiera el Orden convierte a un sacerdote en árbitro universal de la catolicidad.
Todos tenemos una misión y unos límites.
3️⃣ Los obispos suceden a los Apóstoles. Los sacerdotes colaboramos con ellos. Los fieles participan en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Pero nadie posee todas las misiones.
Y nadie puede fabricarse una autoridad paralela.
4️⃣ Las redes han favorecido un fenómeno extraño.
Personas a las que se pregunta de todo: doctrina, moral, liturgia, sacerdotes, obispos, apariciones, documentos pontificios…
Y poco a poco sus opiniones dejan de ser opiniones.
Se convierten en sentencias.
5️⃣ Así nacen pequeños magisterios paralelos.
Ya no se pregunta: «¿Qué enseña la Iglesia?», sino: «¿Qué ha dicho fulano?».
Ya no se forma la conciencia. Se delega.
Y alrededor de ciertas personalidades aparecen auténticas obediencias paralelas.
6️⃣ Esto no encaja con la disciplina de la Iglesia.
El canon 209 obliga a conservar siempre la comunión con la Iglesia, también en el modo de obrar.
Y el 212, al reconocer el derecho a manifestar opiniones, exige reverencia hacia los pastores, bien común y respeto a las personas.
7️⃣ Para los sacerdotes es aún más explícito.
El canon 273 establece una «especial obligación» de reverencia y obediencia al Romano Pontífice y al propio Ordinario.
Un sacerdote puede tener prestigio y seguidores.
Pero sigue siendo sacerdote en comunión con su obispo.
No fundador de un magisterio alternativo.
8️⃣ El Derecho canónico llega más lejos.
El canon 1373 contempla penas para quien suscite públicamente aversión u odio contra la Sede Apostólica o el Ordinario por un acto de su oficio, o induzca a desobedecerlos.
La Iglesia conoce bien el peligro de las obediencias paralelas.
9️⃣ Y aquí entran ciertas páginas que se presentan como católicas mientras persiguen sacerdotes, desacreditan obispos y convierten al Papa en sospechoso habitual.
Todo bajo la bandera de «defender la fe».
Curiosa defensa de la Iglesia la que enfrenta a sus lectores con quienes la pastorean.
🔟 Alguien tendrá que alzar la voz.
No para silenciar críticas legítimas ni impedir que se denuncien abusos.
La Iglesia reconoce a los fieles el derecho, y a veces el deber, de manifestar a sus pastores lo que consideran necesario.
Pero una cosa es corregir y otra construir una Iglesia paralela.
1️⃣1️⃣ Si juntamos personalismo religioso, magisterios particulares, sospecha sistemática, desobediencia presentada como fidelidad y grupos que obedecen más a una personalidad que a sus pastores, el cóctel está servido.
Y puede ser verdaderamente diabólico.
Sus frutos: división, sospecha, soberbia y ruptura de la comunión.
1️⃣2️⃣ Hay que dejar de considerar esto una extravagancia de internet.
Está formando conciencias, creando fidelidades y generando obediencias paralelas.
Y convence a algunos de que cuanto más sospechen de sus obispos, sacerdotes y del Papa, más fieles son a la Tradición.
Es exactamente al revés.
La Tradición católica incluye fe, verdad y valentía.
Pero también comunión, jerarquía, obediencia y humildad.
Cristo no nos dejó una colección de gurús enfrentados entre sí.
Nos dejó una Iglesia.
#IglesiaCatólica #Comunión #Tradición #Magisterio #FeCatólica
«Tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen».
Nadie ha hablado de encubrir, minimizar ni justificar nada. Precisamente he hablado de no arrogarse una autoridad que corresponde a la Iglesia, de no convertir una acusación en sentencia y de no combatir un posible mal con linchamientos públicos.
Y usted responde haciendo exactamente aquello que critico: ya lo declara «hereje», ya lo da por «excomulgado» y ya dicta la pena que debe imponérsele.
Gracias por ilustrar tan perfectamente el hilo.