“Todo el que vote por Rafael López Aliaga está votando por un discurso miserable, venenoso y homofóbico, y un voto homofóbico es tan repudiable como un voto racista. Los fanáticos religiosos son los peores. Ojalá que gane cualquier otro candidato”. — Jaime Bayly
Oficialmente, Lima ya no tendrá ninguna autoridad moral para cuestionar cómo votan las provincias
Acaban de reelegir a una basura humana, a un sacavueltero de la ley, a un apologista del embarazo infantil.
El hecho de que López Aliaga esté en el debate es la muestra del fracaso del sistema electoral peruano. Renuncia para ser presidente, pierde y quiere volver a ser alcalde porque allí hizo lo que quiso, cuando la reelección de alcalde es ilegal. Pero allí está, burlándose de Lima
Toda Lima está horrorizada por lo que le hicieron a ese pobre niño del liceo naval, pero están a punto de hacer alcalde nuevamente a un defensor de pedofilos que además amenaza públicamente con abusar sexualmente de otros hombres.
Amenazó de violación sexual al presidente del JNE. Llama “bebita caprichosa” a Bruce por su orientación sexual. Por qué lidera las encuestas? Porque ese matoneo masculino refleja a una sociedad que lo celebra y prefiere sumarse a los agresores. Como en el Liceo Naval.
OE NO ME JODAN, yo sé que es un simulacro PERO NO ME JODAN, me genera repudio que ese sujeto se postule y que en las encuestas esté por encima, es que no me cabe en la cabeza xd
Toda la ciudad de Lima indignada por la aberración del Liceo Naval, pero está apunto de darle la alcaldía a político que amenazó con violar al Presidente del Jurado Nacional de Elecciones.
Techito Bruce: “Hace cuatro años nos dijeron que Lima iba a ser potencia mundial, pero estamos peor en delincuencia, estamos peor en tránsito, estamos peor en limpieza… Rafael López Aliaga, ya no nos mientas más”.
#DebateMunicipal
Soy exalumno del Colegio Humboldt, pero también lo soy del Colegio Santa María, donde hice 5to de secundaria en el año 1980. No puedo sino confirmar lo que cuenta Benza. La violencia está en el ADN del colegio. No extraña que de ahí saliera la primera generación del Sodalicio.
Lo del Liceo Naval es muestra de la urgencia de la educación sexual integral en los colegios, prohibida gracias a Renovación popular. Por eso, no pueden liderar ninguna comisión de protección a los niños cuando están demostrando el daño que les causan. No sean cómplices.
Green Day cantando American Idiot en el #SuperBowlLX puede contarse como el acto más anti-gringo jamás visto en el evento deportivo más grande de EE. UU. Un himno contra el sistema, transmitido en cadena nacional. Gracias por tanto, Donald Trump.
Bad Bunny en el Super Bowl: cuando el espectáculo se vuelve mensaje político
La presencia de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl, el evento más estadounidense de Estados Unidos, no es una casualidad ni una concesión artística. Es un mensaje cuidadosamente calculado desde el corazón del sistema económico y cultural más poderoso del mundo.
El Super Bowl no es solo un partido: es la vitrina comercial más grande del año, donde se define narrativa, identidad y consumo. Cada segundo está medido, cada símbolo es leído. En ese escenario, Bad Bunny apareció sin traducirse, sin diluirse, sin pedir permiso: español, estética latina, símbolos culturales claros y una puesta en escena que reivindica identidad.
No estuvo solo. La presencia de Lady Gaga como acompañante no es menor: representa el aval del mainstream anglosajón, el reconocimiento explícito de que lo latino ya no es marginal ni accesorio, sino estructural dentro de la sociedad estadounidense. La breve aparición de Ricky Martin funciona como un puente histórico: del estallido latino de finales de los 90 al presente, donde la cultura latina ya no irrumpe, se consolida.
El momento más potente no fue musical, sino simbólico: el desfile final con banderas latinas. En un contexto de tensión política, discursos antiinmigrantes y criminalización del migrante, ese cierre fue una declaración directa: Estados Unidos también es latino, en su economía, en su fuerza laboral, en su cultura y en su futuro.
La tensión era visible. No pasó desapercibido que Bad Bunny reapareciera con un chaleco antibalas bajo su traje blanco. Ese detalle rompe con la narrativa festiva y devuelve el mensaje a la realidad: la identidad latina en EE. UU. sigue siendo celebrada y, al mismo tiempo, amenazada. Reconocida por el mercado, cuestionada por sectores políticos.
Este espectáculo confirma algo clave: el sistema económico estadounidense ya asumió que lo latino es indispensable. El consumo, la música, la publicidad y la cultura lo reflejan. El conflicto no está en el mercado, sino en la política. Y cuando el escenario más visto del país envía este mensaje, queda claro que la discusión ya no es si la comunidad latina pertenece, sino quién se atreve a negarlo.
Bad Bunny no solo cantó. Marcó territorio cultural. Y lo hizo donde más duele y más importa: en la pantalla central del poder simbólico estadounidense.
Estimados congresistas, elijan como presidente de transición a alguien que el Perú necesita en este momento de urgencia, no al que le cae bien. La delincuencia nos está matando todos los días.
Esta oportunista habla de violencia desde la ciudad donde hay paros en protesta contra el crimen organizado, más de 40 chóferes asesinados e incluso Agua Marina ha sufrido un atentado criminal, todo gracias a la banda mafiosos que dirige en el Congreso. Ahí, muda. Sinvergüenza.