No puedo llamar, pero me importas.
No puedo mandarte mensajes, pero pienso en vos todo el tiempo.
No puedo verte, pero siempre te encuentro.
No puedo decirlo, pero siempre te adoro con todo mi corazón.
Sigo sin entender por qué me aferro a alguien que me está dejando claro que no me quiere, no me necesita, no siente nada por mí, y yo sigo ahí, insistiendo en que me quiera un poquito aunque sea.