que el dramatismo no nos impida saborear lo gracioso de que por primera vez un suizo quiso hacer una picardía y el resultado fue dejar a su equipo con diez.
Si eres venezolano y no has leído La Peste, de Camus, no te preocupes: ya la viviste. Llevas toda la vida sobreviviendo, luchando y denunciando, hombro con hombro al lado de santos y héroes anónimos. Y cuando crees que vencerás, la muerte y el absurdo deshacen tu esfuerzo.
Hace unos meses, mi agente me comunicó que iban a publicar "Catedral de Escombros" en México en una edición especial, pero que me pedían escribir un nuevo capítulo precisamente sobre Mexico.
Lo he dedicado a los terremotos de 1985 y 2017, así que en estos meses me he convertido en una especie de semiexperto en sismos.
Bien, pues está foto del terremoto de Venezuela es una declaración visual de algo jodidísimo que pasa con los sismos, algo que no estamos preparados para leer y aún menos para entender: que a veces, un edificio se cae y otro no por una pura cuestión de suerte.
Me explico. Por supuesto que un edificio bien diseñado y bien construido contra terremotos va a resistir mejor que uno que no lo está, pero es que incluso los edificios mejor construidos pueden caer. En el terremoto de Kobe de 1996 cayeron más de 200.000 edificios, la mayoría casas pequeñas construidas antes de la reforma del código constructivo de 1981, pero también cayeron más de 50 edificios construidos de acuerdo a esa reforma.
Porque un sismo es una putada. No avisa. Un huracán se ve en los satélites días antes de que llegue, un tsunami suele tardar más de 12 horas desde que se detecta el maremoto hasta que llega a la costa. Pero un sismo, incluso con los sistemas de alerta temprana más avanzados, apenas te da para un par de minutos, como mucho.
Y en esos dos minutos, o tienes implementado un protocolo de evacuación hiperefectivo como el que hay en Mexico desde finales de los 80, o no te da tiempo a nada. Más aún si te llega el terremoto más hijoputa posible, como ha sido el de Venezuela. Porque no ha sido uno, han sido dos, de magnitudes superiores a 7, y separados por 39 segundos. Es decir, que las estructuras que pudieran haber quedado dañadas por el primero pero resistieron, se vinieron abajo con el segundo.
Por eso, una foto como esta es tan incompresible. Porque los edificios estaban en la misma urbanización, con las mismas estructuras construidas exactamente de la misma manera y al mismo tiempo. Y sin embargo un edificio se mantuvo en pie mientras los demás han caído.
Y eso es porque había algo en el suelo —una coquera de aire, una compactación imprevista del terreno, cualquiera sabe— que desvió el empuje horizontal lo justo para que ese edificio se mantuviese en pie.
Pero eso también significa que una madre o unos hijos o unos amigos han sobrevivido por pura suerte.
Si normalmente me irrita la estúpida tendencia de algunas personas a fingir ser expertas en todo, no se imaginan la indignación que me produce ver a charlatanes dándoselas de ingenieros civiles y generando más angustia y alarma que las que ya hay. Cretinos narcisistas.
Tres días varados en Cúcuta: rescatistas chilenos y periodistas canadienses siguen sin poder ingresar a Venezuela. Pese a la emergencia tras el #24J, las restricciones del gobierno venezolano impiden su entrada para ayudar y cubrir la situación.
Con información @LAFmCucuta
@LucreciaL_L No, porque está prestando una ayuda invaluable. Me da asco el gobierno de Venezuela, que obstaculiza, bloquea y, todavía, hace propaganda política.
Por esto el chavismo no está dejando salir a los periodistas internacionales. Perdieron la narrativa hace días y quieren controlarla como si estuviéramos en 2014.
Empleados del canal oficial han presionado a rescatistas extranjeros para que hagan comentarios favorables para Delcy Rodríguez.
Ahora sí que los hermanos están mostrando su esencia miserable.
Roban donaciones y pertenencias, saquean con uniforme, botan comida donada, retrasan ayuda internacional, se sientan a la sombra y el civil levantando paredes con las manos.
No hace falta politizar porque ya está politizado, el chavismo es el 1er escombro a retirar para salvar más vidas.
Venezolanos en Venezuela: moviendo cielo y tierra para transportar suministros y socorrer
Venezolanos fuera: recaudan dinero y suministros en todo el mundo
Socorristas extranjeros: ponen su vida en riesgo para salvar vidas.
El chavismo: arman un proceso burocrático e ineficiente para sacar permisos y salvoconductos.
Chávez , Maduro y Delcy Rodríguez regalaron a la dictadura asesina de Cuba 40.000 millones de dólares en petróleo, pero hoy tuvimos un terremoto en el país y no tenemos ni ambulancias, ni hospitales, ni servicios de emergencia para atender a los venezolanos. CRIMINALES.
Para colmo, nos tocará reconstruir esta tragedia sin recursos, tras enterarnos hoy que dejaron una deuda de 240.000 millones de dólares adicionales.
Los mayores traidores de nuestra historia.
A los que andan diciendo "no es momento de recordar los robos del chavismo", "no politices una tragedia", les recuerdo que hoy se conoció que el chavismo adquirió una deuda de 240 mil millones de dólares y SE ROBARON TODO.
No hay dinero en el fondo de emergencia, no hay dinero para reconstrucción, los hospitales están destruidos, algunas zonas no podrán ni restablecer servicios básicos, y los pocos servicios de emergencia que existen trabajarán con las uñas porque no hay suficiente personal ni tecnología adecuada.
Así que, si quieren lavarle el rostro a ladrona interina, Delcy Rodríguez, lo puede hacer bien lejos de mis redes sociales.
No estamos "pagando" ningún mal cósmico ni Dios la tiene "agarrada con nosotros". Son muchas décadas de desidia y abandono, de no tener la visión de construir un país sólido y eficiente para nosotros mismos.
Lo primero siempre debió ser Venezuela. Este es un momento bisagra.