¿Ves? Ya ni sé qué digo. Mátame, más bien. O mejor dicho: remátame, yoi.
-Ya no funcionan las palabras con ella. Así que le dará muchos besitos cortos y rápidos por todo su rostro.-
—No me gustaría que te pasara algo... incluso una piscina puede llegar a ser peligrosa.
Mirada llena de preocupación le dedica mientras se acerca a él.
—Suena buena. Supongo que vuestras aventuras no son tal y como las cuentan los periódicos. —Vivi sonrió, empezando a caminar.
Por supuesto, tomó al espadachín del brazo para que no se perdiera.
—Todavía me queda mucho para poder ser una reina; pero muchas gracias por esas palabras.
Sonrisa le dedica al contrario.
—Aunque eso más bien lo tendría que decir yo, he oído bastante de vuestras aventuras.
—Por que piensas demasiado las cosas. —Ella lo sabe. Su corte de pelo es especial y único.
Se acerca para subirse a su espalda con cuidado, agarrándose a su cuello.
—Y sólo te he dicho la verdad. —Mejilla acerca a su plumaje. Está suave.
Entonces por qué se me cae el pelo.
-Que conste, no es de pelo pobre, solo se lo corta.-
Todo lo que dices suena bastante bonito, yoi.
-En un instante se transforma en fénix, después se acerca a ella.-
Sube, yoi.
—Me lo creería... Pero eres un fénix con la capacidad de regenerarte.
No lo oculta. También suelta una pequeña risa.
—Sabes que yo siempre voy a donde tú quieras que vaya.
Deja que se le escape la risa por su gesto. Siempre haciendo sentirla apreciada.
—Voy tanto como el tiempo libre me deja. —Promete con un pequeño suspiro.