— Se sobresaltó al oírlo, derramando su café sobre el escritorio, y sin darle importancia se abalanzó sobre el azabache rodeando su cuello con sus brazos. —
Eres un idiota...no sabes cuanta falta me hiciste.
...
— En su posición se mantuvo hasta unos momentos pero habían pocas cosas que el orgulloso principe no podía negarse y una de estas era a su hija, por lo que solo le siguió en silencio.—
¿Mph?
— Bajó la mirada lentamente hasta ver a su pequeña hija por lo que terminó hagachandose hasta estar a su altura viendola de frente. —
¿Que ocurre?
Un patético ser que solo toma otra cuerpo no es digno del poder de un Saiyan.
— Su poder se disparó hasta que su azabache caballera se tornara dorada. —
Esta vez me aseguraré que no regreses.
¿Diversión? Veo que todas esas estupideces que decías de hacer justicia eran solamente eso.
Pelea con alguien que pueda hacerte frente o en este caso dejarte en el suelo totalmente humillado.
— Sonriendo lleno de confianza se mostró y con el dedo pulgar apuntó a el mismo. —
— De un momento a otro quien tenía la apariencia de su eterno rival fue impactado por una fuerte patada en el rostro, esta fue dada por el principe quien le veía con desprecio desde los cielos. —
Es una molestia cuando la basura vuelve a salir.