Este padre estaba de viaje por carretera con sus dos hijas pequeñas y, como necesitaban ir al baño, paró en una gasolinera y las llevó al baño de mujeres, ya que no había nadie dentro; entonces, un hombre se acercó gritándole que se marchara y llamó a la policía. Las niñas estaban llorando y, entonces, él lo agredió
En Rosario, Argentina, un niño de 10 años llamado Mateo publicó un anuncio en Mercado Libre en marzo de 2024.
"Vendo PlayStation 4 con 8 juegos - $120,000 pesos argentinos."
La consola valía eso. El precio era justo.
Pero en la descripción escribió algo extraño:
"Vendo porque necesito el dinero para algo importante. No acepto menos."
En dos días recibió 47 mensajes.
Todos preguntaban lo mismo: "¿Por qué la vendes?"
Mateo no respondió a ninguno.
El día 3, un hombre llamado Sergio le escribió:
"Te doy $150,000. Pero solo si me dices para qué necesitas el dinero."
Mateo le respondió: "Para comprar una silla de ruedas."
Sergio preguntó: "¿Para quién?"
"Para Lucas. Es mi compañero de escuela. Tiene parálisis cerebral. Su silla se rompió hace un mes. Sus papás no tienen plata para comprar otra nueva. Lucas no puede ir a la escuela sin su silla."
Sergio no lo podía creer.
"¿Tus papás saben que vendes tu PlayStation?"
"No. Se van a enojar. Pero no importa. Lucas necesita la silla más que yo necesito jugar."
Sergio le pidió reunirse en persona.
Mateo accedió. Fueron con su mamá presente.
Sergio llegó con el dinero. Pero también con algo más: una cámara.
"¿Puedo grabar esto? Quiero que la gente sepa lo que estás haciendo."
Mateo dijo que no. "No quiero que Lucas se sienta mal. Él no tiene la culpa."
Sergio insistió. "No voy a mostrar tu cara ni la de Lucas. Solo quiero que la gente sepa que hay niños como tú."
Mateo aceptó.
Sergio le dio $150,000 pesos. Mateo le dio la PlayStation.
Pero Sergio no se la llevó.
"La PlayStation es tuya. Me la quedo solo 3 días. Luego te la devuelvo."
Mateo estaba confundido.
Sergio subió el video a TikTok esa noche.
Sin mostrar caras. Solo audio de la conversación.
El video decía: "Un niño de 10 años vende su PlayStation para comprar silla de ruedas para su compañero."
En 18 horas: 2.3 millones de vistas.
Los comentarios explotaron:
"¿Cuánto cuesta la silla? Yo pongo plata."
"Pasen número de cuenta, ayudemos."
"Ese niño tiene más empatía que muchos adultos."
Sergio actualizó el video: "La silla cuesta $450,000 pesos. Ya tenemos $120,000 del niño. Faltan $330,000."
En 6 horas juntaron $890,000 pesos.
Más del doble.
Sergio compró la silla de ruedas. La mejor disponible. Costó $480,000 pesos.
Con el resto ($530,000 pesos), compró:
- Una PlayStation 5 nueva para Mateo
- 15 juegos
- Terapias de rehabilitación para Lucas por 6 meses
Tres días después, Sergio fue a la escuela de Mateo.
Con permiso de la directora, interrumpió la clase.
Entró con la silla de ruedas nueva.
Lucas estaba ahí. En una silla prestada, vieja, incómoda.
"Lucas, esta silla es para vos."
Lucas y toda la clase se quedaron en silencio.
"¿De dónde salió?" preguntó la maestra.
Sergio miró a Mateo. "Tu compañero Mateo vendió su PlayStation para comprártela. Pero la gente de internet ayudó. Ahora tenés la mejor silla que pudimos conseguir."
Lucas lloró. Su mamá (que estaba ahí porque lo llevaba y traía de la escuela) lloró.
Mateo se puso rojo. No quería atención.
La historia salió en todos los medios de Rosario. Luego nacionales.
Clarín, La Nación, Infobae. Todos cubrieron la historia.
Mateo se volvió viral en Argentina.
Pero él solo quería jugar su PlayStation y que Lucas volviera a la escuela.
Dos semanas después, algo más pasó.
Una empresa argentina de tecnología, MercadoLibre, contactó a Mateo.
Le ofrecieron ser "embajador junior" de su programa de responsabilidad social.
Mateo tenía 10 años. Dijo: "¿Qué es eso?"
Le explicaron: "Queremos que nos ayudes a identificar otros niños como Lucas que necesitan ayuda. Y nosotros pondremos el dinero."
Mateo aceptó con una condición: "Solo si Lucas viene conmigo."
MercadoLibre accedió.
Hoy, 8 meses después, Mateo y Lucas han ayudado a identificar 23 casos de niños con discapacidades que necesitan equipamiento.
MercadoLibre ha donado $12 millones de pesos argentinos.
23 niños tienen ahora:
- 11 sillas de ruedas
- 4 prótesis
- 5 audífonos
- 3 andadores especializados
Todo porque un niño de 10 años decidió que Fortnite podía esperar.
Lucas hoy tiene 11 años. Va a la escuela todos los días en su silla nueva.
Es el mejor amigo de Mateo.
Cuando le preguntan sobre lo que Mateo hizo, Lucas dice:
"Mateo me dio más que una silla. Me dio la posibilidad de volver a ser normal en la escuela. De no sentirme diferente. De tener un amigo que me ve como persona, no como 'el niño en silla de ruedas'."
Mateo tiene su PlayStation 5. Juega Fortnite.
Pero dice que ya no es lo mismo.
"Antes jugaba todo el día. Ahora juego una hora y pienso: ¿qué más puedo hacer que ayude a alguien?"
En la escuela de Mateo en Rosario pusieron una placa:
"Mateo, alumno de 5to grado, nos enseñó que ningún juego es más importante que ayudar a un amigo. Por su gesto, 23 niños más ahora tienen lo que necesitan. Mateo no es héroe. Es simplemente un buen amigo."
¿Qué estarías dispuesto a vender hoy para cambiar la vida de alguien que conoces?
Durante la filmación de Matilda, la madre de Mara Wilson, la pequeña protagonista, fue diagnosticada con cáncer. 💔
Mientras su mamá luchaba contra la enfermedad, Danny DeVito (quien interpretaba al padre más cruel del cine) hizo algo que nunca olvidaría.
Fuera de cámaras, Danny y su esposa Rhea Perlman se convirtieron en su refugio: la cuidaron, la acompañaron, la hicieron sentir parte de una familia cuando más lo necesitaba. 💛
La madre de Mara falleció antes del estreno… su gran sueño era ver a su hija en la pantalla grande.
Pero Danny tuvo un gesto inmenso: antes de que ella partiera, le llevó en privado una copia terminada de la película, para que pudiera verla y sentirse orgullosa de su hija. 🎬🌟
Ella fue la primera en ver Matilda.
Y aunque en la ficción Danny interpretó a un padre terrible…
en la vida real fue el héroe que toda niña merecería tener. 💫💔
Archivos del 2020
El presidente de el Salvador, Nayib Bukele, le contestó al dueño del periódico La Prensa Gráfica, luego que este atacara a su esposa. La respuesta de altura que dio Bukele esta dando de que hablar.
“Sr. Dutriz (dueño de La Prensa Gráfica), hoy usted cruzó una línea que no debió cruzar…
Entiendo que se haya molestado porque exigí que pagara impuestos. Mi padre, el Dr. Armando Bukele, una mente brillante que nuestro país y mi familia perdimos hace unos meses, siempre me dijo que a un hombre embebido en la codicia podían matarle un hijo, podían tocarle a su mujer, pero jamás iba a permitir que se acercaran a su bolsillo. Usted, como hombre de codicia, jamás me perdonó que le exigiera pagar los impuestos que por ley no paga. Usted, en su burbuja de codicia, no se ha percatado que cada vez que nos ataca, nosotros subimos en las encuestas y su periódico cae en ventas. Usted no se ha percatado que sus constantes ataques viscerales han hecho que La Prensa Gráfica pierda en meses, la credibilidad que había construido en 100 años.
Entiendo que me acuse con ridiculeces, como que uso a veces la gorra para atrás. Entiendo que me ataque con mentiras y que afirme cosas que no han sido probadas en ningún lado. Entiendo que su amor por el dinero lo haga actuar de esa manera. Lo entiendo, porque a un hombre codicioso solo le importa eso. Muchas veces mis abogados me han recomendado demandarlo, por las falsedades que imprime todos los días. No lo he hecho, porque sería dedicarle tiempo y dinero que prefiero dedicárselo a mi país y a su Ciudad Capital. Pero hoy usted cruzó una línea que no debió cruzar, y en sus ataques viscerales atacó a mi esposa, mi compañera. Atacó sin motivo, y con otra falsedad al amor de mi vida.
Para usted Sr. Dutriz, tal vez el amor no es importante. No se con que ojos verá usted a su esposa (no me quiero meter en eso, porque no me convertiré en usted), pero los míos brillan cuando veo a la mía. Esa mujer bella, inteligente, culta, doctora en psicología prenatal, bailarina de ballet, pero sobre todo: hermosa por dentro.
Esa mujer, Sr. Dutriz, no solo es mi esposa, es mi complemento, y yo el de ella. El que vote por mi para un cargo público sabe que ella viene en el paquete. Así somos, un equipo, desde hace 12 años, cuando nos conocimos.
Cuando creamos la Secretaría de la Cultura, ella hizo casi todo el trabajo, sin cobrar ni un centavo, sin ganar nada más que la satisfacción de hacer algo por el país y la cultura. Al final, yo di el discurso y me llevé los aplausos. Pero los aplausos no los merecía yo, sino ella.
Ahora, ella hizo casi todo el trabajo para que lanzaremos la Secretaría de la Mujer, de nuevo, sin ganar nada. Pero esta vez pensé que, al menos, ella merecía los aplausos, no yo. Así que le pedí que diera el discurso. Y ella lo dio. Y fue un discurso magnifico, puro, digno y del corazón.
Sr. Dutriz, mi esposa no tiene ninguna plaza, ni un salario, ni un título, ni un cargo en la Alcaldía. A diferencia de los familiares de quienes usted protege, que no les importa agarrar dinero del pueblo en plazas fantasmas, por trabajos que ni siquiera realizan. A diferencia de usted, que no paga impuestos, sabiendo que en nuestro pueblo hay gente que se muere de hambre.
Esta carta formalmente va dirigida a usted, pero no es para usted, usted no va a cambiar. Esta carta es para el resto del pueblo salvadoreño, que han descubierto la clase de ser humano que es usted, y que poco a poco, descubren la clase de ser humano que es Gabriela, la mujer de la cual me enamoré.
Váyase a su casa Sr. Dutriz, cuente su dinero que no pagó en impuestos. Yo iré a la mía, a ver a mi esposa con el mismo brillo con el que la veo desde hace 12 años.”
El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Amor increíble entre animales y humanos ~ Un hilo 🧵
(Abre el hilo para asombrarte)
El hermoso momento en que un cisne abraza al veterinario que salvó su vida. ❤️🦢