A una perrita le diagnosticaron depresión, después de sufrir un aborto espontáneo, y los veterinarios decidieron que colaborar con niños en una escuela local sería bueno para ella. Amor del mas puro, amor que sana ❤️🩹
🇻🇪😢 "Es lo único que me queda de mi casa". José Rodríguez perdió a su madre, a sus dos hermanas y su hogar en los terremotos de Venezuela.
Tras cinco días de búsqueda, él junto con rescatistas y voluntarios logró sacar con vida a su gata Martina de entre los escombros. 💔🐾
José lo perdió casi todo, hoy abraza lo único que le queda 🐈.
📹 El Tiempo.
En medio del genocidio que vive el pueblo palestino en #Gaza, donde miles de familias enfrentan bombardeos, desplazamiento forzado, hambre, falta de agua, electricidad y atención médica, también existen personas que, aun teniendo todo en contra, se niegan a abandonar a los demás animales.
Una de esas personas es Saeed Al-Err, fundador de Sulala Animal Rescue,una organización creada en 2006 y reconocida como el primer y único refugio animal de Gaza. Desde hace años, Saeed y su familia han dedicado su vida a rescatar perros, gatos, burros y otros animales abandonados, heridos o en situación de calle.
Sulala llegó a cuidar a más de 350 perritos, además de decenas de gatitos en casas rentadas y espacios adaptados. Durante todo el genocidio, la organización ha tenido que desplazarse varias veces, evacuar animales, abrir clínicas improvisadas y seguir alimentando a perros y gatos en condiciones extremas. Reportes recientes han señalado que Saeed llegó a tener bajo su cuidado a más de 120 gatos, decenas de perros —muchos de ellos discapacitados— y burros, mientras otros cientos seguían dependiendo de la ayuda que Sulala pudiera llevarles…
La labor de Saeed no puede separarse del contexto palestino. Gaza no solo enfrenta una crisis humanitaria: enfrenta una violencia estructural que destruye hogares, hospitales, escuelas, calles, refugios y formas enteras de vida. En ese escenario, los animales no humanos también quedan atrapados: mueren bajo los escombros, pierden a sus familias, padecen hambre, sed, heridas sin tratamiento y abandono forzado. Esta historia nos recuerda algo profundo: la compasión no se divide. Defender al pueblo palestino no significa mirar únicamente el sufrimiento humano, sino comprender que la ocupación, el bloqueo y la guerra arrasan con toda vida vulnerable. Las familias palestinas, los niños, las personas desplazadas y también los perros, gatos, burros y aves de Gaza están siendo empujados a sobrevivir dentro de una misma maquinaria de destrucción.
Gaza necesita justicia, libertad, alimento, agua, refugio y vida digna. Y esa vida digna también incluye a los demás animales que comparten ese territorio con el pueblo palestino 🇵🇸
#PalestinaLibre #FreePalestine 🍉
Una mujer mayor alimentaba cada día a varios perros callejeros. Tras su fallecimiento, los animales continuaron reuniéndose frente a su casa, esperando verla aparecer. Conmovidos por su lealtad, sus hijos decidieron seguir su ejemplo y hacerse cargo de ellos.
Su dueña no tenía mucho… pero sí un amor enorme por él.
Por eso le hizo un andador artesanal para volver a verlo feliz.
¿Harías algo así por tu mascota?
Cuántos likes para esta defensora de los animalitos ?
Esta mujer fue testigo de cómo un hombre maltratab a un gato. Sin pensarlo dos veces, intervino con valentía y lo enfrentó. Luego decidió darle un hogar al animal. Un gesto que la define como una verdadera heroína.
Existe una pandilla de motociclistas llamada Rescue Ink formada por exboxeadores, exmilitares y moteros tatuados que dedica su vida a proteger animales maltratados.
Durante años se han infiltrado en redes de peleas ilegales de perros, han ayudado a cerrar criaderos clandestinos, investigado animales robados y confrontado cara a cara a personas acusadas de abuso animal.
Muchos de ellos tienen pasados relacionados con la violencia y las bandas, pero decidieron utilizar esa intimidación para algo completamente distinto: rescatar animales que no pueden defenderse solos.
Incluso colaboran con refugios y familias para recuperar perros abandonados o sacarlos de situaciones extremas de maltrato.