Mi mujer me tiró la demanda sobre la mesa y sentenció: "O me firmás la cesión total del divorcio ahora mismo o nos vemos en el juzgado de familia. La casa, las tres cuentas de inversión y la tenencia completa del nene quedan a mi nombre."
Mi abogada casi se desmaya. Mi familia me rogó que no cediera. Yo bajé la cabeza, agarré la lapicera y le firmé cada renglón sin exigir un solo centavo. Ella se retiró de la parte final del proceso al que llegamos convencida de que me había dejado en la ruina absoluta.
Tres horas después, su propio abogado me llamó desencajado para suplicarme que renegociáramos el acuerdo antes de que fuera homologado en el juzgado...
Ayer por la tarde sonó mi teléfono. No era mi ex, sino el gestor inmobiliario del barrio privado donde queda la casa que le cedí.
Me llamó para preguntarme si estaba interesado en comprar la propiedad en remate judicial por falta de pago de las expensas y la hipoteca.
La respuesta me tomó exactamente tres segundos: "No, gracias. A mí me interesaba la tranquilidad de mi hijo, y esa ya me la traje conmigo."
Tras el fallecimiento de mi marido, mantuve en secreto la herencia de 28 millones de dólares y el ático en Nueva York. Esa misma semana, mi nuera gritó: «Ahora que se ha ido, llora, haz las maletas y vete a vivir a la calle». Simplemente respondí: «De acuerdo».
Tres meses después, les llegó una notificación a su casa…
Hoy 26 de Junio, Jorge Rodríguez salió a pedir que no bajen a La Guaira porque estorban, y sus voceros se coordinan en enojo porque nos dimos cuenta que la FANB brillaba por su ausencia.