"No hay mayor felicidad que vislumbrar alegría en el rostro de las personas a quienes queremos incondicionalmente, sobre todo cuando ellas no encuentran la forma de demostrarnos lo mismo por temor a parecer débiles"
El tiempo no avisa.
Un día te despiertas y descubres que aquella canción ya es de hace diez años, que la ropa que tanto usabas duerme en un cajón y que las personas que creías eternas solo aparecen en fotos antiguas. Todo se mueve deprisa, como si alguien estuviera girando las páginas demasiado rápido.
Y ahí está la lección: no puedes detenerlo, pero sí elegir cómo vivirlo.
Quedarte un rato más en la mesa aunque el café se haya enfriado. Reírte tan fuerte que duela la barriga. Decir “te quiero” sin miedo al silencio de después. Guardar los mensajes bonitos y no las excusas.
"Hay dos tipos de malas decisiones: las que nacen de la debilidad y las que nacen de la fuerza. Tú tomaste las tuyas porque eres fuerte y necesitabas sobrevivir, no fue por debilidad"