Llega Milei, insulta a los españoles y llama «dictador» al presidente del Gobierno. Entonces se les olvida el orgullo patrio y se pelean por salir en la foto. Basta con insultar a la izquierda para que te perdonen hasta el desprecio por el país que dicen defender.
Que luego no vengan a vendernos patriotismo. Hemos visto lo poco que les dura cuando les toca elegir a quién aplaudir.