De verdad que no entiendo la necesidad de algunos/as de transmitir por RRSS tu vida y lo que haces 24/7.
Particularmente, yo llevo un diario.
La diferencia; no hay que estar como un vocero para los demás y que todo el mundo se entere, porque a grandes rasgos es irrelevante.
" Y aunque es verdad que las noches muchas veces se ponen exigentes,
Cuando mi ángel de la guardia está de franco,
Le chiflo al diablo que no tiene de dónde putas agarrarme "
(Oliver Kozlov)
Experimento con ciertas personas que, pasado el tiempo, los tópicos de conversación se vuelven banales o inexistentes.
En ese punto mejor dejar ir y cada cuál a lo suyo, concentrado con su vida.
Al abrir una cuenta nueva, me voy a marcar por primera vez un:
🌸✨Busco mutuals; se agradece RT✨🌸
•Biología, ciencia, animales, espacio.
•Dibujar, videojuegos, fotografiar, leer, música, cine.
•Manga/anime, cultura japonesa.
•Docencia.
•Entrenar y no morir en el intento.
He vuelto por aquí y esas cosas. 😬
Soy una de esos usuarios cuya cuenta principal ha sido suspendida gracias a la IA de esta plataforma debido a “actividades inauténticas”.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
Basta ya de odiar a las palomas con lo mal que las hemos tratado. Es un animal como otro cualquiera que no transmite mas enfermedades que las que transmite cualquier otro animal callejero, pero a los gatitos y perritos los salvamos y los llevamos a vacunar y a ellas las repelemos
Hay cosas que, sólo tienen sentido desde la soledad y el autoconocimiento.
Largo es el camino, y larga es la profesión hacia la libertad. No permita entonces, el cielo (o yo mismo) que me desvie hacia el océano del mundo.
La disciplina es el mayor respeto hacia uno mismo.