impropias, reflejando la más pura devoción y confianza. "no defraudaré al Señor ni a usted, Pastor. ¿debemos hacer lo de siempre?"
muslos níveos frota anticipadamente, y el color sobre mofletes parece intensificarse.
existen múltiples melodías en el mundo, pero la del corazón impropio es su preferida. ¿cómo no, si pertenece al hombre que más adora? podría sumergirse en ella... de no ser porque sería irrespetuoso.
entonces, se limita a escuchar las mentiras del azabache, endulzadas por cada
Tan pronto recuesta la testa sobre su pecho puede sentir su corazón retumbando, cómo su pecho se infla sutil cuando el aire llega a sus pulmones. Parece ser una ocasión diferente: su rostro es tan inexpresivo como es costumbre, mas sus acciones muestran amabilidad, bien podría
mimo otorgado. estos amenazan con entregarla a Morfeo; afortunadamente, espabila al sentir el tacto sobre vientre plano, siendo un gesto que la hace suspirar por defecto.
"mi desempeño..." repite para grabárselo en la cabeza. amatistas por fin van al encuentro de obsidianas
no necesita contacto visual para sentir la amenaza de su mirada, congelándola en su sitio. espera un regaño, bofetada o azotes, por lo que ser objeto de mimos y gentileza iluminan semblante usualmente impasible. ¡incluso lo decora con un tenue color rosado en las mejillas!
Sostiene una mirada penetrante sobre su aprendiz: firme y aplomada, como es costumbre. El tipo de expresión que solo podría anticipar un castigo. Sin embargo, no es el caso.
Diestra posa sobre su cabeza, dándole suaves palmadas, revolviendo su cabello antes de apartarla.
"¿deseaba verme... a mí?" duda previo a contemplar dicho ademán, objeción siendo nula cuando toma asiento sobre regazo impropio y, además, se atreve a descansar la testa contra su pecho.
Ren es cálido. eso le gusta.
"espero que El Señor lo bendiga con su sabiduría hoy
sus pasos no son audibles cuando reduce la distancia, ni tampoco lo son movimientos al tomar asiento; la pequeña es como un fantasma que solo Ren puede ver.
"¿he hecho algo malo?" musita suavemente, sin establecer contacto visual. manos entrelazadas descansan sobre el regazo.
Inmerso en el libro, el hombre se estremece al al escuchar la puerta.
—— Adelante ——responde, marcando la página del libro para cerrarlo, dejándolo a un lado, en el banco donde está sentado, volviendo a la puerta.
—— Ah, Hija mía ——murmura, dando un par de golpes con la palma
como una conexión espiritual entre ambos, las incógnitas impropias son respondidas con delicados golpes en la puerta. Kiyomi no se asoma hasta recibir permiso explícito, vestida con su pijama níveo.
"¿me requiere, Pastor?"
Piensa, piensa. ¿Dónde se habrá metido su pequeña? Está esperando a @SACREDW0MB en el templo. Pese a la hora, se encuentra leyendo a la tenue luz de un par de velas.
𝐬i se trata de salvar un alma, usará todos los métodos enseñados por la Iglesia. debe dar el ejemplo, incluso si los únicos testigos del acto son el mafioso y Dios.
no emite queja al momento de ser manipulada como un objeto, así como tampoco al ser liberada: de sus labios solo
Cuando aquella chica se ofreció a salvarlo del pecado no entendía muy bien a qué se refería, él no era creyente, y estaba a punto de rechazar su oferta, pero le gustaron los métodos que usaría la menor.
— Mierda, lo haces muy bien, enana.
+
brotan delicados jadeos y respiraciones profundas, antes de tragar saliva.
—por favor...— susurra, frágil. ambas manos ascienden hasta propio rostro, donde índices apuntan a cavidad bucal. —derrame sus pecados en mí, señor. así no será impuro.
pecaminosa invitación que culmina
@nerdychill 𝐪ué información más... curiosa, pero las adicciones son pecaminosas según El Señor. Richard no debe dejarse tentar, ni tampoco encariñarse con un Santo Recipiente como ella.
(pero aprecia sus sentimientos).