Contador Publico con un MBA y un PhD, futuro Abogado, maracucho, trabajador, jodedor, feliz y agradecido con Dios y la Vírgen por tanto. Orgulloso de mi familia
Hay escenas que resumen lo mejor del ser humano.
Después de perderlo prácticamente todo por el terremoto, un paciente escuchó a una estudiante de Medicina decir que llevaba más de 30 horas continuas de guardia y que tenía hambre.
Sin pensarlo dos veces, le entregó lo único que tenía: una galleta.
Demostrándonos que quien menos tiene es, muchas veces, quien más está dispuesto a dar.
Una lección de generosidad, empatía y humanidad que difícilmente se olvida.