── Nosotros creamos el vino, jaque mate.
Llegaron a su hogar.
Pero para no mostrarle una pocilga, la muchacha entró y en unos minutos salió con dos copas de vino y un abre corchos, obviamente también con el vino en manos el cual tenía una hermosa presentación.
── La lealtad de un inferior es incomparable a la lealtad de uno de tus compañeros Dioses.
A veces... A veces conectaba las neuronas.
A veces no hablaba como camionero.
── Yo no estoy aquí porque lo necesito, si estoy aquí es porque desde niña fui criada para matar. Y no solo para matar, de adolescente tuve que usar los cuerpos para transmitir mensajes.
Ceño fruncido, la mente la tenía ocupada pensando en si realmente tenía algo de bueno.
── Bueno, tú naciste de un país que nadie conoce y yo de un país que conocen por dibujitos estúpidos.
Ella nunca se imaginó con hermanos, ya que en realidad podría decirse que los tuvo, sus hermanos eran los otros "perros" entrenados por Astrid.
── WOW, una descarga...
Bueno, en realidad dramatizaba una pequeñita descarga que sintió en la mano, que en ese momento no sabía que era la percepción del aura.
── Ya me voy a morir mañana ¿No?
"miedo" no es la palabra que ella usaría, es que sería una molestia tener que encargarse de un cuerpo ahora.
Pero asiente, ahora sí le tomó de la mano.