𝗗𝗘𝗜𝗗𝗔𝗠𝗜𝗔 𝗢𝗙 𝗦𝗖𝗬𝗥𝗢𝗦
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Bound by crown and blood, yet undone by ivy and wine. I wear the mask of a dutiful wife, but the Bacchic fire knows my true skin.
El príncipe se separó de su amada esposa apenas lo suficiente para poder mirar sus preciosos ojos, cada pequeño detalle en sus iris.
— No... En mis sueños no soy capaz de imaginarte con tal claridad.
Qué petición más dulce e innecesaria, el semidiós no tenía la menor intención de ello.
Dejó un beso en el hermoso cabello de cobre de su esposa.
— No podría, temo que esto no sea más que un agradable sueño.
Piensa durante algunos segundos bajando la mirada al suelo. Nunca se lo había preguntado.
———... A veces... Un poco. Tengo algunos amigos aunque son mayores que yo. Me gusta jugar a las tabas con Clitónimo. Mi padre y mi madre procuran pasar tiempo con nosotros
No quería que terminara ese abrazo. Nunca.
Sentir su olor, su calidez, oír su risa, sentir sus labios…
— No te separes. — demandó por instinto. Solo necesitaba unos minutos más.
El semidiós la abrazó como si con ello pudiera devolverle todos los años de cariño que le debía.
Tendría tiempo de ello, cosa que nunca había considerado posible, y no podía agradecerlo más.
——— ¡Bueno, pues ahora conoces a dos! ———
Bromeó con ánimo
——— Has de ser una de las hijas de Licomedes ¿No es verdad? No sabía que tenía una que fuera tan mayor
Y ahí se quedó, su corazón saltó un latido sin querer.
— No lo sé… No… Perdona. Soy Deidamia de Esciro. No lo sé si me conozcas ni cuantos Patroclos haya en el mundo. Sólo conozco a uno.
Arqueó una ceja, confuso.
——— No se que tan común pueda ser mi nombre... Pero es posible que me estás confundiendo, no no te he visto jamás antes de este dia
Sonrió, contento de hacerla sonrojar. Por seguir siendo capaz de ello pese a los años separados por la guerra.
Se acercó a su esposa, acariciando su mejilla con la mayor ternura.
— Qué misericordiosos son los dioses al permitirme verte una vez más.
——— ..... ———
Observó algunos segundos a la mujer con el ceño ligeramente fruncido, con más curiosidad que otra cosa. Relajó el rostro y los hombros, el sería el invitado después de todo.
——— Patroclo... De opunte