@HEAD0FL0SERS Pero quiere. Es de noche, está cansada, se acaban de acostar y aún le arde un poco la piel por su culpa. Sería estúpido fingir que prefiere darle la espalda y cerrar los ojos. Por eso se acerca, y termina recostando la cabeza en su hombro.
— No puedes contarle esto a >
@HEAD0FL0SERS Niega con la cabeza. Es extraño, lo que sea que siente. Ni siquiera sabe qué nombre darle. No es arrepentimiento, ni preocupación… Es diferente. Le cuesta entenderlo.
— No, no hace falta. —le devuelve la caricia donde primero lo alcanza. El brazo, el >
@HEAD0FL0SERS > se gira. No puede pensar todavía. Sólo hacer. Así que se deja caer con él, en la cama, y espera. Un gesto, un roce bajo las sábanas… Lo que sea.
@HEAD0FL0SERS — Puedes apagar el despertador… Sólo por esta noche.
Le da permiso mientras abre el armario y busca un camisón limpio. Azul marino, de encaje, corto, como los que lleva usando desde que llegaron a Berlín. Prefiere pasar por alto la imagen que los ojos le devuelven cuando >
@HEAD0FL0SERS > aliento, pues aún está tratando de recuperarlo. Traga saliva, toma aire con fuerza y se decide a girarse hacia él. Le tiene tan cerca, tan cerca que… Lo peor es no querer apartarse. Como él mismo dice, ni muerta.
— No me digas que soy la única afortunada… —bromea, >
@HEAD0FL0SERS > boca, entrecortado, ahogado. El cuerpo le tiembla, se tensa como si fuera a romperse y de golpe se pliega y tiene que confiar en que él la agarre. Ese placer, esa sensación, ese calor que la recorre por dentro, gracias a él… De eso no le va a ser fácil recuperarse.
— Dios… >
@HEAD0FL0SERS > algo mucho más importante.
— Joder… Jackson… —gime, con la voz áspera, temblorosa. Sea lo que sea lo que le está haciendo, la está volviendo loca y no lo puede evitar. Dejarse llevar, jadear, apretar los músculos del cuerpo y sentir que todos le tiemblan a la vez—. Joder…
@HEAD0FL0SERS Casi parece que vaya a reírse, incrédula, como si no fuera capaz de creerse lo que le está ocurriendo, o cómo se está sintiendo, o que le está ocurriendo por él. Gracias a él. ¿En qué momento ha decidido acabar así? Pero no. No puede pensarlo. No ahora, al menos. Ahora hay >
@HEAD0FL0SERS > nada dejar de hacerse la dura. Nada, porque el placer es infinito y sólo le vale rendirse a él, a cada embestida. Cerrar los ojos, gemir, disfrutar—. Fuerte. Muy fuerte.
@HEAD0FL0SERS Compórtate. Ha dicho compórtate. Si algo le basta para estar contra las cuerdas, es eso. Su maldita forma de hablar. Lo odia. Lo odia, lo odia, y al mismo tiempo nunca ha sentido nada semejante con ningún otro hombre.
— Así… —admite, a regañadientes. Pero no le cuesta >
@HEAD0FL0SERS > nada, él ya lo sabe. Le puede leer la mente.
Está a punto de responder, pero todo cuanto logra emitir es un gemido ronco al sentir su miembro entre las piernas. El instinto hace que eche el trasero hacia atrás, buscándolo, ansiosa.
— Déjate de preguntas y métemela de >
@HEAD0FL0SERS > gracias a ella.
— Entonces vas a tener que follarme. —le susurra muy cerca del oído. Lo lame, le besa el cuello, la mandíbula, juega con ka punta de su miembro mientras le recorre la boca con la lengua—. Y más te vale hacerlo bien. Porque estoy muy cachonda.
@HEAD0FL0SERS > de hacerla jadear de placer sólo con eso.
Así que empieza. Sin miramientos. Se pega bien a él y lo masturba. Poco a poco, más rápido después, pero sólo lo suficiente como para ponerlo contra las cuerdas, en el disparador. Quiere escucharlo gemir. Perder el control >