🟡 THE OBJECTIVE accede a los vídeos exclusivos del Comité Federal del PSOE en octubre de 2016 que defenestró a Pedro Sánchez.
➡️ En las imágenes se puede ver cómo dos trabajadores del PSOE sacan una urna de un «cuartucho» situado detrás de la mesa de la dirección federal.
Ponemos en marcha la herramienta HODIO, Huella del Odio y la Polarización, que permitirá medir la presencia, evolución y alcance del discurso de odio en plataformas digitales.
Para sacar el odio de la sombra, visibilizarlo y exigir responsabilidades a quienes no actúan.
"El Gobierno plantea perseguir la manipulación algorítmica para difundir desinformación"
Vamos, que quieren perseguir a las plataformas si no difunden lo que el PSOE les diga que han de difundir.
La decadencia española es preocupante porque es transversal. La degradación nos rodea.
Y no es casualidad. La lógica del sistema, cortoplacista y demagoga, fomenta el gasto popular en detrimento del gasto necesario. Por buenas que sean, las cosas se deterioran con el uso. Sin embargo, el mantenimiento, que es un principio civilizatorio capital, se obvia desde hace años. ¿Por qué? Porque no es electoralmente rentable.
Se lleva hablando mucho tiempo del mal estado de las presas, de las carreteras, de la red eléctrica o de las vías, entre otros muchísimos ejemplos. Esto se sabía y se sabe. Pero se mira hacia otro lado. No interesa.
Aun así, hay algunos que te miran con condescendencia y te dicen: ¿De qué te quejas, desagradecido, no ves que vives en un país excepcional?
Sí, en España todavía hay cosas que funcionan, pero, a poco que uno se fija, detecta que en la mayoría de los casos el mérito no es nuestro. En el pasado se hicieron cosas bien, con planificación y pensando en el largo plazo, y hoy vivimos de esas rentas.
Ahora bien, la inercia dura lo que dura. Es cierto que en un país próspero la inercia puede prolongarse mucho (lo que, dicho sea de paso, tiene sus peligros, porque genera la falsa ilusión de que uno puede ser un completo inútil sin consecuencias palpables). España tiene una base demasiado sólida como para que una sucesión de incompetentes la hundan en cuestión de décadas. Pero no nos engañemos. La erosión avanza y avanza, y, sí, puede llegar a provocar el colapso definitivo.
Si seguimos así, y lo más probable es que incluso vayamos a peor, dentro de no mucho nos pareceremos a esos países fallidos. Estaremos rodeados de infraestructuras valiosas pero ruinosas que otra civilización superior levantó y que nosotros no supimos o no quisimos preservar.
Ahora todos sabían desde hace tiempo que el partido estaba podrido pero, qué cosas, nadie se había atrevido a denunciar la podredumbre hasta que empiezan a oler a muerto