un reino. Heredera del poder que se le prometió al casarse.–
La princesa hace un ligero ademan con la muñeca y los hombres vuelven a sus posiciones tras de ella.
Ante las palabras ajenas resguarda su rostro tras un abanico ligero adornado con piedras preciosas. Un intento de cubrir su posible sonrojo a los halagos. —– Es cierto, el jolgorio fue tal que no conseguí conectar con vos mas allá de una mirada.–
Los guardias repentinamente
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+ me dedique dichas palabras.
Y las propias, sonaban con una sinceridad que acompañaba a la Primrose.
— No pudimos presentarnos como era debido en el baile.
se arrodillan ante la princesa que protegen, y uno de ellos, el mas bajo. Anuncia con voz profunda.
—— Aquella que bendice la tierra de Elfhame con sus pisadas. Que brinda una sonrisa cordial a sus iguales. Se trata de la Princesa Glynter de la Corte Poniente. Promesa de un
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La figura perfecta de una princesa resalta en brazos de quien alguna vez prometió sería su amado. Claro está nunca es conveniente pactar algo sin estar seguro de dicha decisión. Glynter se recuerda como una joven hada impulsiva y arrogante. Pero el pasado ha dejado atrás su
vinieran hasta ti a buscar su parte.–
Glynter se muestra guiada por el compás del príncipe. Pero sus ojos afilados no los ha quitado del otro en ningún momento. —— Elfhame está en manos de un bufón. No puedes simplemente trasladar tus deudas al siguiente, pues tus contratos
—— Os lo permito, solo si me permitis admirar vuestros luceros.– Es poco común escucharle admirar a otro ser. Glinter suele ser conocida por ser despiadada con sus palabras. Pero aquella tambien es conocida por su astucia y sabe cuando y como actuar respecto a sus intereses.
Ciertamente desde que conoció el lugar y sus habitantes suele perderse por ahí. Hoy ha sido una sorpresa encontrarse con la fémina, a la cual respondió también su gesto con una encantadora sonrisa y una sutil reverencia.
— Vuestra presencia ilumina a las flores, si me permitís.
Curioso, se la ha encontrado nuevamente por las calles floreadas de Elfhame. Le dedica una sonrisa auténtica y acerca. Un grupo de 3 guardias le sigue muy de cerca por detrás.
silencio por unos instantes.
—— Tu nombre...– Susurra desde su trono. Alguien como su majestad no piensa dañar sus cuerdas vocales por un simple bardo.
La guardia real se dispone a desenfundar sus espadas ante la del contrario. Pero sin gesto o palabra, tan solo el suave movimiento de la mano real. Todos vuelven a su posición y esperan con quietud. La princesa sabría diferenciar a un asesino, si es que lo tuviera frente suyo.
tomó parte del salón real, cubriéndolo en un cielo estrellado, donde estas estrellas volaban alrededor de la princesa y del músico.
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Le permite continuar, escucha la melodía de aquella arma que en manos ajenas, es tambien un instrumento. Su mirada no se aparta de la del hada frente suyo, incluso cuando aquellas estrellas danzan a su alrededor. Cuando la melodía llega a su fin. Con ojos afilados le escruta en
Cortaría el cuello del que se interpusiera en su camino si debe de hacerlo. Incluso sería capaz de hacerlo con sus propias uñas. Las apariencias son de engañar.
Una escolta real acompaña a la princesa de la corte. Estos pasan al lado de aquel narracuentos y con la delicada paciencia de un monarca, toma asiento en el trono que le pertenece.
Su mirada se clava en el hombre, deposita su barbilla contra el dorso de la mano propia y atiende.