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ᅠdashing⠀across⠀a snowyᅠplain
ㅤmonsters nipping at the heel out
of breath, limbs in pain ── then
ㅤhelpᅠarrivesᅠfromᅠtheᅠsky...ᅠᅠ
ㅤㅤㅤlike aㅤㅤ༄ㅤㅤdivine breath.
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― You called me: lover.
― That word was never meant to be a harmless word.
― But . . .
― To me, it meant devotion. Surrender. The terrifying possibility of being known. And still being chosen.
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the lamb loves its wolf. the wolf turns all white and starts quivering out of love for the lamb. the lamb loves the wolf's fragility, and the wolf loves the frail one's force.
Mirando al cielo comprendió también que ni él ⸺oculto e innacesible⸺, ni los árboles, de una espesura inesperada y fortaleza suficiente para detenerlo, le ofrecerían una vía de escape...
Las comisuras del dictador glacial ⸺uno de sus muchos títulos, si bien no reconocidos por él⸺ se curvaron ligeramente hacia abajo y muy lentamente, trabajando junto a las líneas de su hocico cobrizo un rictus cada vez más próximo al desagrado. Contaba la criatura con un +
*El Chameleos entonces evitaría tocar la barrera de viento la cual se intensificó momentos después de que se desplazó hacia la espalda ajena.
Por lo que no le quedaba de otra más que rodear lentamente al dragón metálico. Su cabeza moviéndose súbitamente de un lado a otro »
amenazado. Éste se desvaneció tan pronto como Unben rescató sus extremidades de un lodo cada vez más hambriento...
Volvió la vista al frente. El corazón golpeando las paredes de su jaula. Entonces comprendió lo que significaba esa perturbadora mirada, aquellos ojos extraños. +
matices referidos al color: hay algo en su esencia, su mera existencia. Acopla las alas, convirtiendo su brisa en lascas de cobre desvanescente, casi licuescente. Unas caricias invisibles que saludan y dejan en claro la calidad inofensiva del Kushala.
"Saludos..., pariente."
Digno de recuerdo será este evento, entonces. Conforme avance hacia el dragón anciano, sólo por precaución, una tempestad velada ──por ahora── por una brisa sosegada, agradable y refrescante se manifiesta alrededor de su elegante figura. Llega incluso a entremezclarse con +
No lo es. Mas es el segundo que ve en años, pues ya de por si es extraño para el dragón ver a otro de los suyos presente. Sin embargo se alegra, y piensa hacer ese encuentro uno amistoso. Por eso se acerca con calma y una sonrisa. Pequeñas ráfagas de viento doradas brotan del >
las lenguas invisibles de las ráfagas ajenas, ondenado el oro cómo si de líquido a merced del viento se tratara...
Se detuvo. No por obra del temor a lo desconocido, sino por amor al mismo; la sorpresa que precede a la curiosidad. No es como él; su cuerpo sugiere más que unos +