@SEEDOFCOURAGE@MIDORIMUSOKA Poco a poco, el ejército se apelotonó de vuelta, ahora con una nueva prioridad. Nadie dudaba de que Junior se las habría apañado para ponerse a salvo... ¡Pero no dejaba de ser un chiquillo!
El percal era justo el que se imaginó. Su ejército abatido, aunque pudo percatarse de que no cayó sin dar al menos un poco de guerra. Los atuendos del bando contrario no salieron impunes de la batalla, e incluso alcanzó a atisbar una que otra magulladura.
▼
@SEEDOFCOURAGE@MIDORIMUSOKA —¡¿Que 𝐐𝐔𝐄́?!
Tan pronto como supo del percance que sufrió su retoño, Bowser echó a correr colina abajo lo más deprisa que se pudo permitir.
—¡Aguanta, Junior! ¡Enseguida va papá a por ti! ¡Y EL RESTO, MOVED ESOS CULOS!
▼
Reinterpretación de la canción original del Chocumusical "Comprad mis Productos", ahora contando con la más avanzada tecnología "CGI". Parte 1 porque en Twitter entero no cabe.
—Lo que sí te daré es una lista de a quién 𝐍𝐎 matar. Solo son tres: un par de fontaneros bigotudos, y una bellísima princesa que va de rosa. De los primeros quiero encargarme yo personalmente, ¿la segunda? ¡Nos vamos a casar más pronto que tarde! Estás invitada a la boda.
—¡De matar nada, animal!—vociferó a modo de reclamo, apresurando cruzar su mirada con la adversa—. ¿Cómo van a servirme si están muertos?
Por un momento, pareció benévolo, dentro de sus estándares. Hasta que recordó la magia negra de la que disponían sus hechiceros.
▼
—Ah, claro. También pueden servirme muertos. Mata, ¡MATA!—la alentó sin tapujos—. Pero tampoco te pases, que los muertos son más torpes para todo.
No le convenía a nadie una legión deficiente. Mucho menos a alguien tan ambicioso como él.
▼
—Pues bienvenida a mis filas, Lyssandre. ¡Ahora trabajas para el reino de 𝘽𝙤𝙬𝙨𝙚𝙧, 𝙍𝙚𝙮 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙆𝙤𝙤𝙥𝙖𝙨!—pronunció las palabras que le definían con particular énfasis—. Me traigo una nueva conquista entre manos, que ya iba tocando. ¿Te apuntas, pequeñaja?
—¡Y yo qué sé a qué huelen los linces!—pero si te lo acaban de decir, melón.
Habiendo pactado su alianza, ya no vio ninguna necesidad por continuar llevando a la delincuente a rastras, por lo que zafó el agarre y aguardó a que se reincorporase.
▼
Por supuesto, desconocía qué tan quebrada estaba la mente de quien se decidió a reclutar porque podía y quería. Sin embargo, sí confiaba en que, sin importar el caso, unas balas normales no deberían ser letales contra quienes solo deseaba humillar.
—¿Y cómo te llamas?
—Sí, claro. Dando pena ajena en plena calle y oliendo a tigre. ¡Anda y tira!
(A pesar de que ÉL era quien seguía tirando de ella.)
—Tú tranquila, que la pistolita te la puedes quedar. Si te gusta disparar, vas a tener para rato.
▼
Eso le explicaba más que suficiente. No iba a cuestionar el motivo.
—Bueno, pues ahora sí.
Sin previo aviso, agarró a Lyssandre por uno de sus brazos, con tal de arrastrarla con él. En el sentido más literal.
—¡Ya verás lo bien que te lo pasas en la Tropa Koopa!