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ㅤㅤㅤㅤㅤ—De acuerdo, espero que salga bien.
Volvió a soltar una risita un poco avergonzada, la verdad la ponía nerviosa conocer a los amigos de Okita, eran diferentes y además sus culturas también lo eran.
—¿De verdad crees que podamos llevarnos bien, Okita-san?
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ㅤㅤㅤㅤㅤ—A mí no me cuesta y me gusta tu estilo.
Afirmó con seguridad sin soltar el dulce agarre a sus mejillas. Le regaló suaves caricias en sus pómulos.
—Oh... No he tenido el gusto de conocerlo, pero aseguro que no es así puesto que... Pues no lo conozco.
¿De verdad? Hay gente que dice que por mi flequillo, les cuesta ver mis ojos
-Afirmó mientras su carita era tomada en las manos delicadas de su compañera, mientras él también sonreía-
De hecho, Saito-san afirma que le copiaste la trenza
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ㅤㅤㅤㅤㅤ Soltó una risita por tal confesión tan repentina. Le acarició las mejillas suavemente y luego pasó su diestra para acariciarle el flequillo que tenía.
—Gracias, Okita-san. Tu cabello es lindo también.
-No le importa esperar. A diferencia de otros dioses que pueden ser intensos, Okita es paciente. Además, él la ama no solo como arma, sino como compañera. Además, no se lo ha dicho pero... Lo dirá ahora-
Me encanta tu trenza, Skalmold-san
-Quiere que su pureza y su castidad se mantenga... Al menos, hasta el momento justo en que ella quiera intentarlo. Aunque para Okita, también sería su primera vez con una chica. Especialmente una tan hermosa como Skalmold-