la forma en la que le ha limpiado la mano a su... Amante, o lo que sea a esas alturas. Arquea su espalda, exponiéndose aún más a él con un tono rojo en sus mejillas debido a la vergüenza que sentía.
—— Como vuelvas a meterte sin avisar te juro que te mato . . .
—— Dios, cállate ya. No siempre se va a hacer lo que a ti te dé la gana.
Por mucho que hablase, le está dando la espalda. Ha bajado sus propias prendas para así exponer sus agujeros, el de delante húmedo tan solo por sus dedos y por
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mirándole a los ojos mientras succionaba, lamía y besaba sus dedos como si se tratase efectivamente de su pija. Aunque no había punto de comparación, ni en el sabor ni en el tamaño.
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Se remueve como si acaso estuviera incómoda, aunque lo cierto es que era natural mientras el albino la dedeaba.
—— Deja de jug-
No pudo hablar cuando le ensartó esos dedos en la boca. Le acariciaba el pecho y el abdomen,
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en su cuerpo creció solo con eso, echando una pierna por encima de las impropias para estar más cerca del peliblanco, pasándole la mano libre por el pelo.
—— Nunca me dejas descansar.
—— Ni siquiera es cosa tuya o es por tu culpa, así que para ya.
Mintió descaradamente. Sí era culpa de él, siempre era culpa de él. Le agarra de la muñeca, en un vago intento por intentar que no se los siga chupeteando. El calor
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¿Amiga? Agh. Inmediatamente se aparta, girándose para no volver a darle la espalda en la cama que ambos compartían.
—— Uhmf... ¿Eres idiota o qué, insoportable?
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—— ¡Gojo!
Y aún así, tampoco hace nada para quitarle la mano de allí por mucho que mueva el culo en un "intento" por alejarse. Al final esa almohada sirve para absolutamente nada, están casi pegados. Le gusta sentirse así,
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. . . A ella la intenta engañar, claro. Aún así, acaba tirándose sobre el colchón en el lado libre, agarrando la almohada con tal de cumplir con su trato.
—— Estate quieto.
Avisó.
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Decidido entonces, empezó a caminar. No tenía prisa y, si bien dejaba que el hombre en cuestión la tocase, ella no devolvía el contacto físico activamente.
—— . . . Utahime. ¿Y tú? Tampoco te presentas.
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Comida italiana será entonces; énfasis en las pastas. Un brazo lleva por detrás de la espalda de la mujer, rodeando su cintura y descansando aquella mano encima de su cadera.
ᅠᅠᅠ “ Luces encantadora con ese vestido, pero. . aún no se tu nombre, linda. ”
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Aquel comentario nuevamente consigue hacerle mella. No es el primero ni el último que la llama de esa forma. Sus manos descienden a las inferiores del monstruo, aunque no tiene suficientes como para llegar a pararlas todas.
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Ella no pone muchas pegas a la hora de comer, aunque si tiene que elegir... La pasta siempre es una buena decisión, o eso parece en las películas y los libros.
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Conoce algunos buenos restaurantes en la ciudad, desconoce las preferencias alimenticias de la mujer así que lo que a ella misma le apetezca. De lo demás, él se encarga.
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Su cuerpo se remueve en el lugar, estremeciéndose. Coloca las manos sobre los tirantes en cuestión, sus músculos en tensión ahora.
—— . . . Detente, por favor.
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