Sus comisuras ascienden, bosquejando una sonrisa satisfactoria . “ ¿Me darás mi regalo, schatz? ” musita ladeando su rostro, le mira en todo momento con su encanto tan natural.
@OURLOSINGDOG Sonrió cuando lo abrazó, y acarició despacio su espalda trazando figuras con cariño y suavidad, le gustaba tenerla cerca y sentir aquella respiración tranquila. “ Lo sé, ¿Habrá que calefaccionar más la casa? No quiero que Robin y tú pasen frío. ”
@OURLOSINGDOG “ Ahora no lo estará. ” dijo mientras la envolvía en sus brazos. “ Sabes que puedo darte calor siempre que quieras ¿No? ” cuestionó con genuina preocupación, todo lo que había pasado entre ellos generaba cierta falta de confianza que ahora se reflejaba poco a poco.
“ Sí, a esta hora. Quiero plasmar en una sola fotografía como escribes. ” En realidad era que quería fotografiarla por el mero hecho de la sonrisa que le había enseñado instantes atrás. “Volveré enseguida, la tengo en la mesita de noche. ” Era aquella, la cámara de ambos.
Pronto, el entrecejo de la escritora se pronunció en confusión; alzaba la mirada hacia el de hebras oscuras en busca de alguna respuesta: la que fuera, cualquier cosa le servía.
— ¿A esta hora?
Luca no esperaba una respuesta a la sentencia que había expresado, así que no fue una sorpresa, tomó aire como un resoplido y lo dejó escapar con nostalgia. La mano de su esposa acarició cuando ésta se la tomó. “ No te preocupes iré por pantuflas y una cámara. ”
Aquellas palabras ardían, llevaban el peso de un osmio y calaban en su corazón. Sin embargo, tomó la mano de su esposo antes de que pudiera alejarse para comentarle.
— Te vas a resfriar, está helado.
Sonrió genuina y ampliamente cuando le agradeció. Parecía emocionado por ello, no de llanto, sino con un borde de energía. Se acercó caminando solamente con calcetines y dejó un beso en la coronilla de la rubia al pasar por su lado. “ Te amo. ”
“ Pequeño Robin Hood. ” dice mientras su diestra hace puente arriba de sus cejas, imitando como si lo buscase a lo lejos, pronto ríe y alza el libro mostrándoselo con una sonrisa dulce. “ Noche de Hansel y Gretel, sé que te gusta el suspenso como a tu madre. ” Les (𝒄.)
No lo sabe, pero le ha dado una de aquellas miradas que sin decir nada, dicen todo. Esta vez siguió su paso con más recato, y la sonrisa (tenue, suave) se adueñó de su expresión.
— ¿Listo para dormir, ratoncito?
Una media sonrisa nace en la comisura derecha de sus labios al sentirla chocar, así es que simplemente continúa caminando y abre la puerta de la habitación del pequeño.
Y, como era de esperarse, Reagan chocó contra Luca y tuvo que morderse la lengua para no soltar una palabra malsonante.
Silencio. Le miró pestañeando, confundida.