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🗓️ 𝐃𝐎𝐌𝐈𝐍𝐆𝐎, 𝟕 𝐃𝐄 𝐉𝐔𝐍𝐈𝐎
📍 𝐏𝐈𝐋𝐀𝐑, 𝐁𝐔𝐄𝐍𝐎𝐒 𝐀𝐈𝐑𝐄𝐒
⌚️ 𝟏𝟓:𝟑𝟎
Las despedidas no eran habituales para Felipe, tampoco es que las tenga normalizadas. Siempre es un “nos vemos después”, un “hasta pronto” hasta que nuevamente se vuelva a dar un encuentro. Despedirse de Vittoria le costó un poco más de lo normal, había sido una semana intensa para el italiano, donde tuvo que encontrarse a sí mismo y poner sobre la mesa sentimientos y emociones a las que le costaba ponerle nombre.
Lo que le costaba admitir por el conocimiento gracias a su profesión.
Antes de subirse al vuelo directo a Buenos Aires pasó por Sicilia, visitó a su hermana y vio a su sobrina, de la cual está embobado y le hace pensar en un futuro donde exista su propia hija. Deseó poder tener a su familia junto a él para que sus hijos y Evangeline continúen pasando tiempo juntos, algo que no pasó con él y Nova cuando eran chiquitos.
El aeropuerto de San Fernando fue donde aterrizó, el mismo que pisó al irse. Giulia fue por él y ambos encararon el regreso hacia Pilar, donde seguramente esperan su esposa e hijos a pesar de las bromas que la rubia hacía con respecto a no dejarlo pasar. La conversación era la típica “¿Cómo estuvo el viaje?”, “¿Cómo está la nonna?”, entre tantas preguntas que Felipe no se sentía capaz de responder, solo quería llegar a su casa y estar con sus bebés, con su esposa.
——— Nos vemos mañana, Feli… cualquier cosa, avisa.
Saludó su mamá mientras frenaba en la puerta de la casa después de hacer esas cuadras de campo ya que la casa está en el medio de la propiedad.
——— ¿Qué? ¿Segura que no queres entrar o ver la reacción de los enanos?
Preguntó Felipe confundido, ya que ella siempre era de quedarse.
——— Hijo, amor, vos tranquilo… yo estuve toda la semana con ellos y vos tenés que estar con tu familia, yo vengo mañana ¿si?
El italiano asintió algo confundido. Dejó un beso en la mejilla de su mamá.
——— Cuidate vieja, estamos hablando.
Respondió Felipe y se bajó de la camioneta de Giulia. Caminó hasta la zona del baúl y sacó todo su equipaje de ahí, una valija de veintitrés kilos, dos carry on y un bolso de mano. Saludó por última vez a su mamá y esta arrancó para dar la vuelta.
Felipe hizo lo mismo, empezó a caminar hasta la puerta principal de la casa. Buscó sus llaves, no hacía falta revolver tanto el bolso, las tenía casi a mano porque sabía que esa sería una de las cosas que más le costaría.
Una vez listas, se dedicó a abrir la puerta y dejar sus cosas a un lado de ella. No sabía en que parte de la casa estaría la rubia, por lo que simplemente empezó a cantar/gritar.
——— NO PODRÁS ESCAPAR DEEEEE MIIIII, A DONDE VAYAS IRÉ POR TIIIIIII.
@dramacvega.
Armaron un grupo para hablar mal de mí, enviándose mis publicaciones, y yo me quedé atónita; sobre todo porque me entero de todo al ver cómo se traicionan entre ellos mismos. A fin de cuentas, son personas adultas; si tienen algún inconveniente, podrían venir tranquilamente a decírmelo a la cara, pero ni para eso les da el valor, un besito sin más.